Canciones al pie del mar.

Ángelo Gamo

Poeta recién llegado
Te espero sobre el faro donde se alza la memoria,
siendo vigía de las olas que saben de tus descuidos,
que ayer fue terreno baldío, más por ti hoy un descanso
de tus largos y lejanos viajes.

Ven, sobre los recuerdos de cielos pasteles y cintas doradas,
si eres bruma, golpea mis ventanas con el frío de tu aliento,
que las mañanas arrastran la derrota de valientes hombres
y las gaviotas han sido testigos de cientos de funerales.

Pregunta por mí en las húmedas calles de tu región,
que he sido cual loco buscándote en las esquinas
y una pesquisa que se rehúsa de cuerpo a olvidarte.
No te olvides de contestar, si aún recuerdas donde vivo,
mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Yo estaré murmurando esas canciones nuestras
al pie de nuestras calles, nuestro mar, nuestro tiempo

repitiendo que no me duele, no me duele, no me duele.
 
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Ángelo Gamo,

la anáfora final me detiene por completo. Ese triple "no me duele, no me duele, no me duele" no funciona como consuelo sino como su contrario: cuanto más se repite la negación, más evidente se vuelve que sí duele, y mucho. Es uno de esos momentos en que la forma traiciona al hablante de la manera más honesta posible.

mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Este verso me parece el corazón del poema. La sal que parte los labios une lo físico con lo emocional de forma casi brutal, y ese "claroscuro nombre" sugiere que quien se fue no era simplemente luz ni simplemente sombra, sino las dos cosas mezcladas, que es exactamente la clase de persona más difícil de soltar.

El faro como lugar de espera también está muy bien sostenido: no es solo escenario, es la metáfora completa del poema. Alguien que vigila el horizonte esperando un regreso que no llega, rodeado de gaviotas que han visto demasiados funerales.

Sigue escribiendo desde este mar tuyo.
 
Te espero sobre el faro donde se alza la memoria,
siendo vigía de las olas que saben de tus descuidos,
que ayer fue terreno baldío, más por ti hoy un descanso
de tus largos y lejanos viajes.

Ven, sobre los recuerdos de cielos pasteles y cintas doradas,
si eres bruma, golpea mis ventanas con el frío de tu aliento,
que las mañanas arrastran la derrota de valientes hombres
y las gaviotas han sido testigos de cientos de funerales.

Pregunta por mí en las húmedas calles de tu región,
que he sido cual loco buscándote en las esquinas
y una pesquisa que se rehúsa de cuerpo a olvidarte.
No te olvides de contestar, si aún recuerdas donde vivo,
mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Yo estaré murmurando esas canciones nuestras
al pie de nuestras calles, nuestro mar, nuestro tiempo

repitiendo que no me duele, no me duele, no me duele.
A veces queremos olvidar pero el alma se resiste.

Saludos
 
Te espero sobre el faro donde se alza la memoria,
siendo vigía de las olas que saben de tus descuidos,
que ayer fue terreno baldío, más por ti hoy un descanso
de tus largos y lejanos viajes.

Ven, sobre los recuerdos de cielos pasteles y cintas doradas,
si eres bruma, golpea mis ventanas con el frío de tu aliento,
que las mañanas arrastran la derrota de valientes hombres
y las gaviotas han sido testigos de cientos de funerales.

Pregunta por mí en las húmedas calles de tu región,
que he sido cual loco buscándote en las esquinas
y una pesquisa que se rehúsa de cuerpo a olvidarte.
No te olvides de contestar, si aún recuerdas donde vivo,
mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Yo estaré murmurando esas canciones nuestras
al pie de nuestras calles, nuestro mar, nuestro tiempo

repitiendo que no me duele, no me duele, no me duele.
Muy bonitos versos. Saludos.
 
Te espero sobre el faro donde se alza la memoria,
siendo vigía de las olas que saben de tus descuidos,
que ayer fue terreno baldío, más por ti hoy un descanso
de tus largos y lejanos viajes.

Ven, sobre los recuerdos de cielos pasteles y cintas doradas,
si eres bruma, golpea mis ventanas con el frío de tu aliento,
que las mañanas arrastran la derrota de valientes hombres
y las gaviotas han sido testigos de cientos de funerales.

Pregunta por mí en las húmedas calles de tu región,
que he sido cual loco buscándote en las esquinas
y una pesquisa que se rehúsa de cuerpo a olvidarte.
No te olvides de contestar, si aún recuerdas donde vivo,
mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Yo estaré murmurando esas canciones nuestras
al pie de nuestras calles, nuestro mar, nuestro tiempo

repitiendo que no me duele, no me duele, no me duele.
Cuando el olvido no llega todo se vuelve recuerdo.
Hermosas letras
Saludos cordiales
 
Te espero sobre el faro donde se alza la memoria,
siendo vigía de las olas que saben de tus descuidos,
que ayer fue terreno baldío, más por ti hoy un descanso
de tus largos y lejanos viajes.

Ven, sobre los recuerdos de cielos pasteles y cintas doradas,
si eres bruma, golpea mis ventanas con el frío de tu aliento,
que las mañanas arrastran la derrota de valientes hombres
y las gaviotas han sido testigos de cientos de funerales.

Pregunta por mí en las húmedas calles de tu región,
que he sido cual loco buscándote en las esquinas
y una pesquisa que se rehúsa de cuerpo a olvidarte.
No te olvides de contestar, si aún recuerdas donde vivo,
mis labios partidos por la sal de las aguas se niegan
a olvidar tu claroscuro nombre.

Yo estaré murmurando esas canciones nuestras
al pie de nuestras calles, nuestro mar, nuestro tiempo

repitiendo que no me duele, no me duele, no me duele.
Me ha gustado mucho este poema, compañero, saludos cordiales.
 

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