El silbo cruel que en mi cabeza ruge
como una marabunta en desbandada,
es por el terco son de la oleada
continua de la cuita que en mí muge.
como una marabunta en desbandada,
es por el terco son de la oleada
continua de la cuita que en mí muge.
El mar, antes gentil y sin empuje,
hoy bate, pertinaz, su mano alzada
sobre mi esencia dócil y entregada,
aunque mi yo tenaz me grite ¡Fuge!
hoy bate, pertinaz, su mano alzada
sobre mi esencia dócil y entregada,
aunque mi yo tenaz me grite ¡Fuge!
¡Oh, viejo mar!, si sabes que a la vuelta
está mi luz, serena tu bravura
y llévame en tu plato hasta la orilla.
está mi luz, serena tu bravura
y llévame en tu plato hasta la orilla.
Allí quiero encontrar la vista pura
del orto de mi vida, cuando esbelta
eras sueño y no eterna pesadilla.
del orto de mi vida, cuando esbelta
eras sueño y no eterna pesadilla.
Iguazú