Si mi supervivencia es un instinto
a veces sometido a un sentimiento
¿Dónde diablos se aloja el pensamiento
esquivo que me obligue a obrar distinto?
Hallar la ruta en este laberinto
requiere de un control en cada evento
y llegar a imponer algún cimiento
complica por lo estrecho del recinto.
Soy neocórtex, límbico y reptil
sin medir su repercusión o coste
se torna mi escenario más hostil.
Al fin decido darme contra un poste
con mi cabeza como proyectil
y convertir mi triada en armatoste.