Siempre supe burlarme de mí mismo.
Comparsa y gracia. Ser deleite ajeno.
Guarnición que decora un corte pleno
sazonado con toques de cinismo.
Víctima principal de mi hipnotismo.
Siendo menos locuaz y más ameno
intento hacer reír y luego apeno
sin convencer que es sólo un espejismo.
Me prodigo de rasgos más altruistas.
Son, sin querer, con otros que me expongo
a causa de regímenes alcistas.
La sutil agonía que prolongo
acapara portadas de revistas.
Eso al final apesta, yo supongo.
Última edición:
