Para poder ser el señor de las piedras.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
Toda una cascada pétrea plena de imágenes y poesía.
Un abrazo.
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
Toda una aromada cascada pétrea plena de poesía.
Un abrazo.
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
Interesante escrito, saludos Malco,
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
Que se acomode al terreno: sabio requisito!
Saludos hasta esas peñas.
 
Perdóneme usted Poeta, por mi confusión al momento de comentar, estoy aún descifrando el modo de uso del portal, y a veces no sé a quién le estoy respondiendo. saludos cordiales,
No te preocupes, Omaris, que aquí todos andamos un poco perdidos y otro poco encontrados. Con el tiempo nos iremos manejando… y cada vez mejor.
Pero, ay, no me hables de usted, que yo solo soy un jornalero; aunque hable con las piedras, los árboles, los pájaros…

Otro saludote desde estas costas.
 
No te preocupes, Omaris, que aquí todos andamos un poco perdidos y otro poco encontrados. Con el tiempo nos iremos manejando… y cada vez mejor.
Pero, ay, no me hables de usted, que yo solo soy un jornalero; aunque hable con las piedras, los árboles, los pájaros…

Otro saludote desde estas costas.
Te agradezco la comprensión y me alegra saber que nos vamos encontrando, jajajajaja....saludos,
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
Si las piedras hablaran.... Un placer la lectura. Un abrazo
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Estoy segura de que el Señor de las piedras las conoce muy bien. No quedará petrificado por ellas, sí enamorado de sus texturas y de su tacto rugoso al contacto con el agua y el barro. Respeto inmenso e incalculable para esos cientos y miles de años que han necesitado para forjarse. Tú siempre has sido su mejor candidato.
Miles de abrazos Vicent para nosotros y los cantos rodados:)




Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.

Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Si ésta no soy yo, que baje o suba el diablo y lo confirme, jaja . Tú, ni caso.

Qué buen poema, Alonso... aunque, lo de "señor" señor, bueno, de alguna forma... (me hace verlos "uno frente a otro: señor/señora", pero vamos, no deja de ser excelente el despliegue que le brindas. Mira por donde, también me apunto. Y mejor el cierre.
Estupendo ratito.
Un quiero, cielo.
 
Última edición:
Si ésta no soy yo, que baje o suba el diablo y lo confirme, jaja . Tú, ni caso.

Qué buen poema, Alonso... aunque, lo de "señor" señor, bueno, de alguna forma... (me hace verlos "uno frente a otro: señor/señora", pero vamos, no deja de ser excelente el despliegue que le brindas. Mira por donde, también me apunto. Y mejor el cierre.
Estupendo ratito.
Un quiero, cielo.
Hola, hola, Rosa desde estos parajes a la hora del café.
La verdad es que ser piedra debe ser difícil; yo lo intento mientras los invitados duermen la siesta. Es como confundirse en un paisaje, mimetizarse, elegir un lugar donde mineralizarse, je je.
Lo del "señor de las piedras" viene de algún que otro comentario de amigos o familiares cuando visitan este terreno en que las rocas se dejan transportar para amoldarse al paisaje. Se podría decir que yo hago de transportista y peón.
Un besote hasta tu isla de sábado feriado... Y que duren los feriados:)
 
Si las piedras hablaran se prohibiría acercarse a ellas, ... a los humanos con cerebro de roca picada nunca les gustó oír las verdades. Y sí, estaría bien que las piedras eligieran a sus señores, y a los señores de todos nosotros, ... mucho mejor que los actuales sistemas democráticos :D. Siempre un placer leerte, Alonso. Otro abrazote de domingo.
 
Para ser piedra hay que convertirse en mineral,
prestar tus órganos, perderte y encontrarte
hasta los inicios del todo.

Para poder ser el señor de las piedras
solo hay que aprender a imaginar montañas
y dejarse llevar por más de una quebrada;
y encajar siendo espacio,
espacio y consecuencia.

Para ser un buen señor prima el respeto
e inventar un señorío en el que encajar humildemente.

Si las piedras hablarán,
posiblemente, elegirían a sus señores:
a uno que no hable mucho,
que se acomode al terreno,
que escuche sus silencios,
que responda con miradas
y que las trate como a un estado.
Ese, seguramente, sería un buen candidato.

Hombre piedra y textura,
con tactos y con contactos.
Dejás un gran mensaje, Alonso. Muy grato leerte.
Abrazo.
 

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