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Poema para nadie

Yanniz

Poeta recién llegado
Te escucho en el silencio de mi penumbra,
tambaleando como vaivén interrumpido,
te encuentro desahogando las palabras y
acariciando mis recuerdos furtivos.

Fuiste un ritual que se volvió ceniza,
tejiendo poderes en la nada,
me convertí en poema para tu vida,
pero sombra fui, nunca llamada.

Bailaba entre visiones ocultas y quietudes antiguas,
entre cuartos menguantes y flores marchitas,
y en cada palabra que no pronunciaste,
un sabor amargo se diluía.

Y en el filo de cada palabra no dicha,
mi voz moría en lo infinito,
he invocado recuerdos de besos no dados,
conjuros piadosos que mi alma mecía.

Eras la melodía estancada en un rincón del recuerdo,
secreto de un amor ya vencido,
en mis suspiros dormía el destino,
y en mi piel suplicaba lo no compartido.
 
El poema expresa la tristeza de un amor que nunca se concretó plenamente: un vínculo intenso que se volvió recuerdo, lleno de silencios, besos no dados y palabras nunca dichas. La voz poética transmite nostalgia y melancolía, mostrando cómo ese amor perdido aún persiste como sombra y música apagada en la memoria.
 
Te escucho en el silencio de mi penumbra,
tambaleando como vaivén interrumpido,
te encuentro desahogando las palabras y
acariciando mis recuerdos furtivos.

Fuiste un ritual que se volvió ceniza,
tejiendo poderes en la nada,
me convertí en poema para tu vida,
pero sombra fui, nunca llamada.

Bailaba entre visiones ocultas y quietudes antiguas,
entre cuartos menguantes y flores marchitas,
y en cada palabra que no pronunciaste,
un sabor amargo se diluía.

Y en el filo de cada palabra no dicha,
mi voz moría en lo infinito,
he invocado recuerdos de besos no dados,
conjuros piadosos que mi alma mecía.

Eras la melodía estancada en un rincón del recuerdo,
secreto de un amor ya vencido,
en mis suspiros dormía el destino,
y en mi piel suplicaba lo no compartido.
Excelentes, románticas y melancólicas letras, plenas de poesía.
Enhorabuena.
Un abrazo.
 
Te escucho en el silencio de mi penumbra,
tambaleando como vaivén interrumpido,
te encuentro desahogando las palabras y
acariciando mis recuerdos furtivos.

Fuiste un ritual que se volvió ceniza,
tejiendo poderes en la nada,
me convertí en poema para tu vida,
pero sombra fui, nunca llamada.

Bailaba entre visiones ocultas y quietudes antiguas,
entre cuartos menguantes y flores marchitas,
y en cada palabra que no pronunciaste,
un sabor amargo se diluía.

Y en el filo de cada palabra no dicha,
mi voz moría en lo infinito,
he invocado recuerdos de besos no dados,
conjuros piadosos que mi alma mecía.

Eras la melodía estancada en un rincón del recuerdo,
secreto de un amor ya vencido,
en mis suspiros dormía el destino,
y en mi piel suplicaba lo no compartido.
A veces nos lamentamos por lo que no dijimos o no hicimos durante una relación.
El amor, aunque vencido y olvidado, es luz, pasión y agonía.

Saludos
 
Te escucho en el silencio de mi penumbra,
tambaleando como vaivén interrumpido,
te encuentro desahogando las palabras y
acariciando mis recuerdos furtivos.

Fuiste un ritual que se volvió ceniza,
tejiendo poderes en la nada,
me convertí en poema para tu vida,
pero sombra fui, nunca llamada.

Bailaba entre visiones ocultas y quietudes antiguas,
entre cuartos menguantes y flores marchitas,
y en cada palabra que no pronunciaste,
un sabor amargo se diluía.

Y en el filo de cada palabra no dicha,
mi voz moría en lo infinito,
he invocado recuerdos de besos no dados,
conjuros piadosos que mi alma mecía.

Eras la melodía estancada en un rincón del recuerdo,
secreto de un amor ya vencido,
en mis suspiros dormía el destino,
y en mi piel suplicaba lo no compartido.

Que bien escribes, me gusta!
 
Te escucho en el silencio de mi penumbra,
tambaleando como vaivén interrumpido,
te encuentro desahogando las palabras y
acariciando mis recuerdos furtivos.

Fuiste un ritual que se volvió ceniza,
tejiendo poderes en la nada,
me convertí en poema para tu vida,
pero sombra fui, nunca llamada.

Bailaba entre visiones ocultas y quietudes antiguas,
entre cuartos menguantes y flores marchitas,
y en cada palabra que no pronunciaste,
un sabor amargo se diluía.

Y en el filo de cada palabra no dicha,
mi voz moría en lo infinito,
he invocado recuerdos de besos no dados,
conjuros piadosos que mi alma mecía.

Eras la melodía estancada en un rincón del recuerdo,
secreto de un amor ya vencido,
en mis suspiros dormía el destino,
y en mi piel suplicaba lo no compartido.
Muy bonitos tus versos. Me encantó el poema.
Saludos cordiales.
 
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