Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
A menudo me conduzco malamente
por los cauces farragosos de la vida;
lo que no me sale a cuenta se me olvida,
lo demás lo tengo siempre bien presente.
A menudo me demuestro intransigente
y a menudo guardo dentro un homicida;
para todo lo que el cuerpo no me pida
siempre tengo a mano algún inconveniente.
A menudo soy más bien concupiscente
y a menudo soy rehén de una corrida;
vivo en casa de una psiquis retorcida
donde campa el ansia viva alegremente.
A menudo, mientras ande yo caliente,
me la suda si la peña anda jodida;
no conozco, como el puerco, otra comida
saludable, baja en grasas y nutriente.
Y hasta incluso, te aseguro finalmente,
que a menudo, cuando el diablo se descuida,
trato en vano de encontrar la fe perdida,
pero no paso jamás del bar de enfrente...
por los cauces farragosos de la vida;
lo que no me sale a cuenta se me olvida,
lo demás lo tengo siempre bien presente.
A menudo me demuestro intransigente
y a menudo guardo dentro un homicida;
para todo lo que el cuerpo no me pida
siempre tengo a mano algún inconveniente.
A menudo soy más bien concupiscente
y a menudo soy rehén de una corrida;
vivo en casa de una psiquis retorcida
donde campa el ansia viva alegremente.
A menudo, mientras ande yo caliente,
me la suda si la peña anda jodida;
no conozco, como el puerco, otra comida
saludable, baja en grasas y nutriente.
Y hasta incluso, te aseguro finalmente,
que a menudo, cuando el diablo se descuida,
trato en vano de encontrar la fe perdida,
pero no paso jamás del bar de enfrente...
Última edición: