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Antes la vida era diferente
Antes la vida no estaba como ahora, ahora tenemos todo..... hasta los bolsillos vacíos. Antes no había de nada, solo había bolsillos descosíos una vida muy diferente (eso si)a la vida de ahora,las diferencias se ve en las alegrías y en las penas....... de las de antes y en las de ahora. Antes, era raro no ver una mujer toda rigurosa vestida de negro, en todas las casas que faltaba alguien ya fallecidos la mujer hasta los zapatos vestía de negro, los hombres un pantalón y en la camisa una cinta negra cosida. Ahora nada de eso, el luto lo llevamos dentro, !pá que pregonarlo al mundo entero, si una es la que siente y se lleva muy adentro.! En eso hemos prosperado y no quiero alargarme en eso, solo hablemos de las celebraciones que tienen huevos. Pá cualquier cosa celebramos en grandes salones, como por ejemplo....., en las bodas, en los bautizos y hasta en las comuniones.... que pedimos hasta prestamos...... no hay derecho estar pagando pá eso. Antes se hacia en los patios de vecinos todas las celebraciones sin pedir créditos. Recuerdo que los bautizos duraban hasta dos días, y no digamos los casamientos, que eso era ya ......pá reventar. Como ya dije antes, se hacia en los patios,en las casas de vecinos era raro que no hubiese celebraciones siempre. Se pintaba de cal blanca se colgaban de una alcayatas las mejores macetas, las vecinas sacaban sus macetas de pilistras, helechos, gladiólos, etc...Las gentes que tenian familiares viviendo en los pueblos encargaban chacinas, chorizos, salchichón y hasta jamón de bellota de ese bueno. Las mujeres hacían dulces de rosquillas y pestiños pá el bautizo. Ese día, se regaba todo y se ponía todo fresquito, !olía aquel patio a gloria bendita, a "Dama de Noche", a Jazmines" y a Yerba Buena" alegría toda la noche, vino cante baile y palmas hasta la madrugada. Entre copa y copas unas rumbitas flamencas y unos Tanguillos, ya calentando... se picaban con los fandanguillos .Ya metida la noche, se escuchaba el mejor cante de todos los tiempos, el cante "Jondo"un golpe de nudillos de la mano sobre la mesa,y un gorgoteo de garganta,con eso se empezaba. Entre el rasgueo de la guitarra, y el golpe de nudillo de la mano no se escuchaba ni una mosca, solo ese cante y ese sentir que desgarra. Un sorbo de aguardiente y el enjuague de la boca.... hacia que la voz se escuchase más ronca. Por" Soleares",le dedicaban al padrino su primer cante,seguían con el cante de las "Seguidillas" "Peteneras"y así toda la noche y toda la madrugada. Con todo esto quiero decir,que no hace falta tener mucho dinero para echar unas horas a gusto, con los familiares y amigos,antes habia menos dinero y menos de todo, pero quizás se hecha de menos aquellos tiempos ¿oh no?
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.Y allí estaba sentado, en su viejo sillón y tapado con la enaguas de la mesa camilla.
Con los ojos hundidos y con la mirada casi perdida, haciendo recuento y sacando rescoldos de sus recuerdos,… como queriendo recomponer su vida….. El álbun de fotos donde estábamos todos, lo ojeaba, me contaba cosas de él y de mi madre de cuando se conocieron, de cuando se casaron y de las fatiguitas que pasaron, ,cosas que ya me lo sabia de memoria, porque nos lo lo contaba muchas veces y entre sollozos me decía …! Mira! aquí esta tu hermano, todavía tengo clavá esa espinita de aquel día,.¿Te acuerdas, de aquella vez que le pegué con la correa? ¿Te acuerdas? Todavía me queda rescoldo de aquello hija.
¡Claro que me acuerdo, papa!


¡Claro que me acuerdo!

Aquella noche, lloramos todos cuando te encerraste con él en el cuarto y lo escuchábamos llorar y gritar diciéndote que no lo iba hacer más y que no le pegaras tan fuerte. Mi hermana se tapaba los oídos,a los pequeños les pusimos la radio pá que se entretuvieran jugando en el cuarto, y mi madre con su delantal retorciéndoselo en la cocina, hasta que aquella puerta se abrió y tu saliste poniéndote la correa en los pantalones.Mi hermana y yo esperábamos que saliera mi hermano, los ojos los teniamos rojos como el tomate y la garganta seca de tanta salivas como tragábamos, entramos y allí estaba todavía tendio en la cama sin pantalones , con la espalda y el culo con la sangre saltada de la hebilla de la correa.

¡Que lastima nos daba, papá, mirándole a la cara! los mocos comídos limpiándoselos en la camisa, la cara de mi hermana blanca como la cal de nuestra casa, y yo…. mordiéndome los labios de la rabia, mi madre la pobre, se quitaba de en medio tragándose todo lo que se tenia que tragar.Cuando escuchó aquella puerta que se abrió, respiro y dijo…..ay, ya terminó

-¡Entonces, hija! Dime…. ¿hice mal? ¿Soy un mal padre?-

- Papa, te quiero y todos tus hijos te quieren, hasta ése que le pegaste tan fuerte esta orgulloso de tener a un buen padre.Te enseñaron a ser duro contigo mismo, y no te llevaron a la escuela, ésa, de ser padre.-
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Sentí como se iba,
le apreté la mano
y de sus ojos
salieron
dos lágrimas,
posándose en mi mano
silenciosamente,
como un sudario
de muerte...
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Después de aquella depresión y de tantos sinsabores le llego el momento. Una nota en la mesa con una invitación que decía: Tienes cita en la peluquería a las 12 del mediodía, vendré a buscarte. Se sorprendió, pero hizo caso de la nota, se duchó, se vistió cómodamente como siempre, con unos pantalones y unos botines casi gastados. Se miraba en el espejo con cara de asco, tenia ojeras, los labios agrietados y el pelo hecho un desastre. En la peluquería (el dueño era mariquita), nada más verla dijo:
- ¿Has visto como estás? ¡por favor dejen paso, llevo a una mujer en estado crítico! (era muy cachondo). Le guiño el ojo y comenzó apartarse las gente de su camino. Le ofreció una silla pá sentarse.
-Gracias.
-¿Porqué, si todavía no hemos hecho nada?
-¡Nena tráeme la bolsita mágica! ¡Ah, y dile a mi novio que no voy almorzar, que tengo trabajo!
Le fue dando trabajo a tó quisquí, a diestro y siniestro, como si se tratase de una operación quirúrgica de urgencia. Y es que seguramente era así. Tres horas se llevaron con ella, le cambiaron el color de pelo, la peinaron, la depilaron y hasta las uñas se las pintaron y arreglaron.
-Gracias - y con una sonrisa le agradeció la manera tan peculiar con que la atendió.
-Bueno por mi parte, ya he terminado. Yo me dedico al pelo y no al corazón. Solo necesitabaque le abrieran los ojos.
-Venga vamos, que tienes que probarte algo.
-¿Probarme el qué?
-Tú déjate llevar… Un vestido gris escotado, con una chaquetita clara. Su marido la esperaba en la puerta con chaqueta y corbata. No despertaba de su asombro, cuando aparco el coche justo al lado del río en una terracita donde años atrás lo frecuentaban para tomar tapas y copas, justo al lado estaba el famoso Restaurante llamado “RIO GRANDE” aquel sitio, era uno de los sitios favoritos de ellos. Los invitaron a entrar diciendo que tenían mesa reservada, un lugar donde se veía todo el puente de Triana que lo alumbraba. Ella no dejaba de decirle pero estas loco, cómo vas a pagar esto… yo solo me conformo con estar contigo en esta terracita y recordar los momentos que disfrutamos con los amigos!
-Shhh…, Calla y no te preocupes cariño ,disfrutemos de esta noche y no nos privemos de decirnos lo que sentimos. Levantaron sus copas hicieron un brindis…
-”Por ti, por mis hijas por lo que más quiero en este mundo.“ Ella nos hizo este regalo cariño la que organizó todo esto, las lágrimas las aguantaba mientras caía en la cuenta de que había vuelto a soñar despierta. Nada más terminar dieron un paseo por aquellos ladares.
Llegaron a casa y vieron que estaban solos, pusieron un par de copas y un par de canciones.
- ¡Niña, apaga la luz!
Se reía mientras veía a su marido desnudarse delante de ella, bailando por la habitación haciendo striptease, desabrochándose lentamente la camisa azul con sus dedos chapuceros. Arqueó la ceja izquierda hacia ella y dejo que la camisa le resbalara por los hombros, la cogió al vuelo con la mano derecha y la hizo girar por encima de la cabeza, como si fuese un verdadero profesional del striptease. Ella se reía.
-¡Que apagues la luz! ¿Qué dices? ¿Y perderme todo esto…?
Él ponía cara picarona mientras hacía que sus músculos se notasen. No era un hombre musculoso, a pesar de que hacía a veces trabajos pesados. Era fuerte y estaba en buena forma siempre, lo que más le gusta de él era que al abrazarlo podía apoyar la cabeza justo debajo del mentón, de modo que notase el aire de su aliento haciéndole cosquillas.
El corazón le dio un brinco cuando se bajo los calzoncillos, los atrapo con la punta del pie y los tiró hacia arriba aterrizando en su cabeza, mientras se metía en la cama.
-Uy …que bien se está aquí debajo de esta sábana y a oscuras, jajajajaj, no sabía como se las apañaba para hacerla reír así siempre
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Se ha hablado y se seguirá hablando de “Niños robados”
Desde que murió mi madre hace un año, no se me quita de la cabeza la inquietud que ella tenia siempre. Siempre pensó que le habían quitado a su niño a la hora de nacer. Aunque os parezca mentira es real. Mi madre tuvo siete hijos, cuatro varones y tres hembras de la cual el último lo tuvo en el año 1965 en el Hospital “Las cinco llagas “aquí en Sevilla. Le dijeron que había nacido muerto y que era un varón. Solo eso supieron y que ellos se encargarían de enterrarlo. No la dejaron verlo porque decían que no se le quitaría de la mente su carita. Recuerdo que le teníamos preparado todas sus cositas, cuna, moisés…todo lo que los demás hermanos usamos años atrás y ropitas de las vecinas que se le habían quedado chicos a sus hijos. . Recuerdo aquella noche como si la estuviera viendo ahora mismo….se quejaba de los dolores y aguantaba a que fuera de mañana para que la llevase un vecino en el coche. Mi padre nos decía que cuando ellos volviesen nos traería un hermanito la cigüeña. Pero cuando regresaron, vimos que no nos traían otro hermanito, sino a mi madre muy débil y triste.
El caso de mi madre fue muy raro porque no hubo papeles de ningún tipo,ni de nacimiento ni de fallecimiento excepto un par de fotos de mi madre (que aun conservamos) en estado ya bien avanzado de gestación del último embarazo y con mi hermano el mas pequeño tirando de él de la mano. Solo esa foto demuestra que mi madre tuvo ese hijo,porque ni en el LIBRO DE FAMILIA aparece ni tan siquiera su nombre.Desde aquel día que escucharon mi madre y su vecina (su amiga) la noticia de niños robados en el Hospital de “Las cinco Llagas” se le encogía el corazón y se le partía el alma. Desde aquel día,cada vez que se veían hablaban de ese tema y la vecina decía ¿Porqué no vais y se enteráis... a ve si va hacer ese caso el mismo que el de ustedes? Y mi padre contestaba... ¿y pa qué? Con el tiempo que ha pasao y no podemos demostrar nada sin papeles. Aunque fuese así y lo pudiéramos demostrar ¿Cómo íbamos a encontrarlo..?
Sé de sobra que hay muchos casos como los de mi madre que no se puede demostrar, aunque las fotos no mienten… Mis padres ya no están con nosotros y mi madre la pobre… se fué con esa inquietud.
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De camino a Extremadura, se hallaba una casita blanca frente a Los Lagos del Serrano; era un excelente pescador y le encantaba pescar. Siempre lo había hecho, desde muy chico. Era su hobby su actividad preferida, aprovechaba cualquier momento para coger la caña y los avíos de pesca. Esta afición la compartía con sus hijos, menos con la hija pequeña que les daba pena los peces.; se había levantado temprano en compañía de ROCH. Nada más llegar a su sitio favorito tiro unas migajas de trocitos de masillas y;
-¡Ahí está, ahí está papa, ha picado, ha picado!
Roch, le hizo notar que el carrete de su caña había empezado a dar vueltas, era increíble.
-Déjalo correr, déjalo correr.
Su padre le previno para que no detuviera la bobina y la dejara rodar hasta que el pez que había picado se cansara. Entonces agarro la redecilla que tenía a mano, la metió en el agua, lo levanto con la cuerda que la tenia atada y echó un poco de agua al carrete que todavía daba vueltas.
Así no se partirá el hilo. Cerró los ojos para que no le salpicara el agua que le echaba al carrete.
-¡Ahora! Roch vio que el carrete se había detenido, el pez debía de ser grande y bien gordo, por la lucha que había tenido, así que era el momento de recogerlo.
-puedo hacerlo yo sola.
¿Qué?- mira que sete escapara mi arma, déjame que te ayude a sacarlo.
-¡no! quiero hacerlo yo.
Se te escapara, si no me dejas ayudarte y es una lástima por qué es muy grande.
-¡no papa! El pez es mío y quiero sacarlo yo sola. Roch era tan cabezota como su padre.
- Así no, así nooo estas tirando demasiado.
Papa estoy jugando con él. Lo cansare un poco y luego volveré a darle cuerda. Eso es, así, así, sigue dándole hilo.
GUAUUUU. ¡Lo vé! ¡Que grandeeee! Su padre estaba sorprendido del pescado tan grande y de haberlo sacado ella sola.Un barbo de más de tres kilos.
Cuando llegaron a casa, la hija pequeña vio como traían al pez aun con el anzuelo. Su madre estaba relajada leyendo un libro cuando la vio entrar llorando y cerrar la puerta dando un portazo. Su padre intentó consolarla con su habitual sabiduría y paciencia.
¡Mi arma, pescar para comer no es malo! Es ley de vida, ¿sabes que era el plato que tanto te gustó y te comiste anoche? Any se quedó esperando la respuesta. Era pescado. ¿Y te gustó, no? entonces, ¿qué diferencia hay entre eso y lo que hemos hecho roch y yo? Su madre le costó trabajo convencerla de que no era culpable en absoluto de la muerte de aquel pez. Al final lo consiguió pero se llevó un buen tiempo sin comer pescado.
iDesde luego mi armaque Saborío eres.
-Así asustas a tu hija
-Cariño, es solo para que se dé cuenta y entienda como funciona la vida
- ¡Vale!]¿Pero, que prisa hay?
iNiña, tenemos que ayudarla a que no sea tan emotiva. ¿No te parece?i]Hoy en día, a pesar de que son mayores todavía comparten esa afición a la pesca.
Aquellos años en que eran chicos y cenaban todos juntos en aquella mesa de mármol bajo el porche que parecía flotar bajo las estrellas han sido desde siempre uno de los recuerdos más bonito y querido. A veces se divertían lanzando pedazos de pan de;la masilla al lago, Casi no había tocado el agua cuando desaparecía rápidamente devorado al vuelo por uno de los peces que había. Entonces tiraba otro enseguida y todos se lanzaba hacia él en manada J, Junior; los miraba embobaíto por los reflejos de la luna sobre las escamas, parecían destellos, lamas plateadas debajo del agua. En silencio bajo aquel porche se oían las salpicaduras de los peces. Ella solía pensar a menudo en aquellos momentos y en aquellas cenas familiare
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En mi adolescencia tenía algunas amigas que me invitaban a salir, a estar con ellas en sus casas para escuchar música o simplemente entretenernos hablando de los chicos. Mis padres no me dejaban salir sola al no ser con ellas y acompañándome hasta mi casa Una de ellas tenía un hermano que estaba loquito por mí, por lo menos siempre estaba pendiente y me miraba con miradas fogosas. Tenía la costumbre de acompañarme en bicicleta (si, en bicicleta) no me quitaba sus ojos de encima y yo ni le hacía caso. Las cosas a veces se pasaban de castaño a oscuro, cuando paraba de pedalear el me sacudía con un beso. Me ponía colorada y encima intentaba echarme el brazo por encima. Pero conmigo lo tenía claro, frenaba y me negaba aceptar su compañía, me daba por ofendida y le decía que no hacía falta que me acompañase más a casa..Después de eso, su enamoramiento se le fue pasando.
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Hay momentos en la vida, que se te quedan grabados para siempre.
Un día decidí hilvanar esos recuerdos en mi memoria y cuando llegase el momento coserlos en un papel para que ustedes lo leyesen.
Como dije antes... hay momentos en la vida que por muchos años que pasen no se te olvidan, como pasó aquel año cuando por primera vez viajamos en tren toda la familia, los siete.
Viajar en tren antes era alucinante, a pesar de esos asientos tan incómodos, de llevarte horas y horas viendo los cruces de las vías, de paradas en los pueblos, de aldeas... no como ahora que en una hora te corre España entera cómodamente sentada en un asiento confortable y con tv incluida, pero como aquel viaje que hicimos todos juntos no habrá ninguno.


Mi padre no había un día que no dijese...”No me gustaría morirme, sin ver antes a mis hermanos todos juntos”. Esa frase, era rara la vez que de la boca de mi padre no saliese. Tenía cinco hermanos esparcidos por el mundo, desde que se separaron no se habían visto. Mi padre se quedó huérfano de madre, apenas era un zagal. Él se hizo cargo de tres de ellos y de su padre (le faltaba una pierna), la hermana pequeña se la llevó su tía y la mayor se fue con una familia a trabajar sirviendo con ellos. Con el tiempo, conoció a mi madre y en menos de seis meses juntaron sus cosas y se casaron. Sus hermanos se casaban, tenían hijos, entonces mandaban a alguien para que les escribiesen y nos mandasen sus fotos. No sabían ni leer ni escribir pero eso no quitaba que estuvieran en contacto unos con otros. Siempre había una postal o una carta felicitándonos en las Navidades. Un día nos dijo...”cualquier día, me lío la manta a la cabeza y nos vamos a ver a mis hermanos”; aquel año, en una de esas felicitaciones había unas letras mal escritas de una de sus hermanas, se despedía, le habían diagnosticado “Lucemia” mi padre lloraba como un niño chico, escuchando la voz de mi hermano leyéndole aquella carta. En esa época, yo tendría unos 13 o 14 años y trabajaba como asistenta sirviendo en una casa(era el trabajo que había). A pesar de no sobrarnos casi nada, mis padres tenían algo de dinero guardao por “si las moscas”.
Mi padre trabajaba 10 o 12 horas diarias se llevaba la comida en el canasto y no volvia hasta la noche, menos el sábado en que trabajaba solo mediodía. Algunos domingos trabajaba haciendo chapuces (trabajo extra), para guardar algo de dinero. Ese día del sabado... lo esperábamos sentados alrededor de la mesa como siempre. Era día de cobro y siempre nos traía pescado frito, patatas y unas aceitunas acompañado de una botella de vino o de cerveza para la comida, mientras nos contaba cosas de él y de sus hermanos. Recuerdo aquel día que estabamos todos sentados esperándolo mi madre cambiándose de un “delantal” limpio y ansiosa de que mi padre entrase por aquella puerta. No llegaba y mi madre no hacía otra cosa que asomarse al balcón por si lo veía venir. Justamente cuando mandaba a uno de mis hermanos en busca de él, entraba por la puerta. ¡Niño!, ¿porque has tardao? Ya me tenías preocupá. Mi padre muy contento y a la vez nervioso nos decia: os tengo una sorpresa, niña, siéntate que tengo que contarte algo. ¡Bueno me siento, pero dame el dinero pá guardarlo no vaya sé que se te caiga y lo pierdas! Niña tengo que daros una sorpresa, nos vamos la semana que viene a ANDORRA. Mi madre creía que venía algo contentillo por haber tomado algun vinito o unas cervezas, pero cual fué su sorpresa que cuando puso “el sobre” en la mesa, no habia dinero sino billetes para el tren.
-!Toma, ésto era lo que quería decirte! Imaginarse la cara de mi madre y los gritos que daría pa que se enterase todo el vecindario, cuando no vio el dinero y le dijo...
Saque siete billetes de tren. Nos vamos unos días a ver a mi hermana
¡¿Quéeee? Tú no estas bueno de la cabeza!
¿Te has gastao todo el dinero en los billetes?
¿como voy a pagar a Florito, el de la tienda?
¿al ditero?
¿al de los muertos?
..¿y tu trabajo?
..¿y el trabajo de la niña?
Tranquila mujé, son solo unos días . Hablé con el encargao y con mi jefe y me guardarán el sitio. Con el trabajo de la niña no te preocupes que hay muchas casas pa servir.
-!Toma, con este dinero que me ha sobrao le pagas a Florito el de la tienda, compra comida pa el viaje y los demás que esperen hasta la vuelta...
ya no habia remedio, el dinero ya no se lo devolverían. Recuerdo todavía las miradas que mi madre le echaba a mi padre, eran puñales, jajajajaja.
Mi madre se llevaba bien con las vecinas, pidió una maleta para meter la ropa de todos. Mi hermano el chico se tenía que subir para que se pudiera cerrar la maleta jajaja. .Aquella noche nadie durmió.
Llego el día....Apenas había amanecido y allí estábamos dos horas antes a lo que había que añadirle la hora de retraso que llevaba el tren, mi madre era muy precavida y quería estar antes (por si las moscas), para que no perdiésemos el tren; mi padre contento y radiante con cara de satisfacción de no haberlo hecho antes, mi madre con cara de preocupacion pensaba lo que dejaba y lo que se podía encontrar. De vez en cuando miraba a mi padre con cara de quererlo ahogar. Aquellas horas se nos hicieron interminables, nerviosos, estábamos desesperao, ansiosos esperando subirnos a ese tren los siete, la maleta, tres bolsas con ropa de jerseis (por si hacia frío) y algunos tebeos, la talega llena de bocadillos y el bolso de mi madre (que no lo soltaba ni pa arrascarse), lleno de medicinas y 200 pesetas, ahhh y el búcaro pa que no pasaramos sed en el viaje.Tal como se iba acercando la hora mi madre nos decia: Niños, si tenéis ganas de hacer algo, hacerlo ahora que después cuando estéis reventando tendréis que aguantarse hasta que llegemos. Por fin se escuchaba a lo lejos ese pitío tan esperao...MAMÁ, PAPA ya viene, ya viene el tren, dijimos gritando. Y al verlo acercarse todos nos miramos contentos. Yo a mi padre no le quitaba ojo de encima lo veia tan contento, tan radiante que no cabía en él. Todos estabamos nerviosos por fin subíamos al tren. Era un vagon de 3ª clase, tenia una capacidad para ocho personas, los asientos eran de madera (los de 2º de skay) había un compartimento encima de los asientos para poner las maletas. Ese compartimento le sirvió a mi hermano el mas pequeño pa dormir, mientras los otros correteaban o veían tebeos. Mi padre cada dos por tres le hacia “carantoñas” (caricias) a mi madre haciéndole ver que estaba contento, mientras ella parecía que se le habia quitado el enfado, aunque no las preocupaciones. Yo asomaba la cabeza por la ventana y veía cruzarse las vias, montones de sensaciones pasaban por mi cabeza. Después de dos horas, el tren paraba; justo al lado había una fuente. Mi padre quiso bajar a llenar el búcaro y de camino estirar las piernas. Alguien se le adelantó y se puso a llenar de agua una garrafa y cuando el llenaba nuestro búcaro justo el tren pitaba y la voz de mi madre se escuchaba,...corre Juan, corre...deja eso que el tren se va. El tren se marchaba lentamente mientras nosotros mirabamos nerviosos expectantes por la ventanilla, como mi padre se subía. Mi madre atacá de los nervios y cuando lo vio subió al tren, sopló y dio un jipío que le salía desde las mismísimas entrañas. !Niño, no se te ocurra ma bajarte de ésto hasta que no lleguemos, ¿que quieres que nos perdamos a mitad del viaje? No niña, solo quería que tuviérais agua y yo estirar las piernas, el viaje es largo y los niños beben mucho.
!Ánda niños, sentarse que vamos a comer algo! Mi madre saco de la talega los bocadillos, no antes de ponerle la inyeccion de insulina a mi hermana, era diabética y tenía que ponérsela antes de empezar a comer. Hasta le enseñaron a poner inyecciones a la pobre. Antes las jeringas eran de cristal, con las agujas gordas(no tienen nada que ver con las de ahora). La llevaba reliada en una pequeña toalla en el bolso.
Con la barriga llena y esos vayvenes nos quedamos dormidos en el asiento excepto mi hermano el pequeño al que lo subía en ese compartimento pa que se durmiera. Llegó el revisor y mi padre le preguntó cuanto faltaba pa que llegásemos a nuestro destino, el cual le dijo que todavia faltaba una hora. Esa hora estuvo mas nervioso y mas pensativo. Llegamos y no veiamos a nadie, excepto un muchacho que se nos acercaba y nos preguntaba por mi padre. !Soy Antonio, hijo de su hermana Maria! Ella no ha podido venir porque sabia que érais muchos y no cabríamos todos en la fulgoneta. Ella os espera ansiosa con los brazos abiertos. Y asi fué, aquel encuentro fue acogedor. Nunca olvidaré aquel momento en que mi padre abrazaba a su hermana con lágrimas en los ojos, muy apretados como queriendo estar siempre así y no queriendo separarse. Estuvieron todo el dia y toda la noche hablando de ellos hasta el día siguiente que fueron a buscar a su hermano. El recibimiento y la acogida fué expectante, cariñosa e inorvidable también. Se llevaron dos días y dos noches sin separarse hablando y recordando sus cosas. José trabajaba como albañil en una empresa, le pidió que se quedase mas tiempo y que él se encargaria de que le diesen trabajo unos días y se pudiese llevar algo de dinero para la vuelta.
Una de mis primas trabajaba en una cooperativa de frutas, intervino por mí y allí me coloqué, colocando las frutas en unas cajas de cartones. Un trabajo que para mí significaba mucho, puesto que era el único trabajo que conocía que no era de limpiar los váter y los suelos o servir la mesa a los señores. Íbamos por unos días y nos quedamos todo un mes. Aquel viaje no lo hicimos en balde: “no hay mal que por bien no venga”. Ganamos un dinero los dos trabajando, mi padre vio a su hermana y a uno de sus hermanos, aún le quedaban otros tres hermanos por ver . Prometieron k no pasarian tanto tiempo sin verse de nuevo y así fué, a los pocos años se reunieron todos los hermanos pero esta vez faltaba aquella hermana que fuimos a ver. Aquel día, mi padre lloraba a lágrimas vivas …. de pena y de alegría.
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En aquella epoca...

En aquellos años, yo pasaba grandes temporadas en el pueblo. Mi abuela (la madre de mi madre) y una hermana, cosían pá la calle. Eran costureras, hacían vestidos, trajes, arreglos de pantalones o cualquier otra ropa que le llevasen. En la casa había un gran patio (aún, en hoy día existe) recuerdo aquel patio porque era donde se juntaban las vecinas, amigas y donde a la paz que cosían sus iníciales en los jaguares, (sabanas, toallas imánteles) escuchaban la radio con música romántica de “CAMILO SEXTO” O “ROBERTO CARLOS” echaban suspiros y bajaban de esas nubes volviendo a los pespuntes. Yo mientras, en una silla de esas de neas cosía los largos de los pantalones con pespuntes cortos que me daba mi abuela para ayudarle .Mi cuarto era pequeño, servia de probador y era el sitio adecuado pa enterarte de noticias, chismes, de unos y de otros. Te enterabas de todo, hasta de las chicas que rondaban.
Rondar quiere decir que se iban a cantarle bajo el balcón a la novia o a la chica que le gustaba por la noche sin manoseos ni guarradas, simplemente le pedía estar juntos y soñar con proyectos en el futuro.A Pesar de todo ese respeto y romanticismo algunas salían preñadas, por falta de experiencias y por no recibir información de las madres .Esta, al verse corralada por la situación se lo contaba a sus amigas, las cuales…. lo anunciaban por todas las calles. Obvio lo sabían todo el pueblo, menos el padre. La pobre madre se preguntaba…. ¿Como se lo digo yo a este hombre… Dios mío de mi alma…?
¿Cómo se lo digo, pá que no le dé una paliza y la mate?
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Un día de esos…

Llevo días haciendo guardia, vigilo a las estrellas pá que so se caigan.
Hoy no hay estrellas amaneció con chubascones y revolotean mariposas negras encima de mi cabeza. A pesar de eso se me apetecía dar una vuelta, y mis zapatos me llevaron a la estación de trenes, siempre me ha gustado viajar y ver cómo van y vienen. Me asomé y me quedé como ida, viendo los raíles de las vías.
Viaje a través de mis recuerdos y se me vino mil y un pensamiento, buenos y hasta malos también.
Pensaba…que ya debería de dejar paso, que no era importante mi sitio aquí, que ya eran grandes y saldrían sin mí, que solo llorarían unos días y que luego todo seguiría su rumbo sín percatarme, porque yo no tengo sitio fijo, que digan esto es tuyo o eso fue suyo, porque nunca tuve nada mío.
Sabía que nada se perdería sino al revés, ya no amargaría a nadie.
Solo un segundo, uno solo …y todo se acabaría ya no sufriría nadie y yo descansaría de mis pesares. Pero… sonó en ese momento el pitío del tren, hizo que reaccionara y me diese cuenta que no soy cobarde.
La gente se creen que el dar ese paso es de cobarde, porque no quieren afrontar la vida, y digo yo que hay que estar en ese pellejo pá saber lo que se siente en ese momento.
De camino a casa, iba pensando en mis pensamientos, en el paso que quería a ver dado y que no di.
Quiero ver a mis hijas casadas y siendo MADRES, quiero que sientan lo que es querer a los hijos, y lo que se sufre por ellos, porque…el ser madre no es sencillo no hay escuela que te enseñe aa corregir fallos, eso se encarga la vida, esa…esa es la mejor escuela, la que te enseña a fuerza de palos.
Sé que también los hijos sufren, por eso quiero que se sientan madres,
Pá que vean que yo tengo dos ofícios…el de Hija y el de Madre.
De este escrito han pasado días, hoy amaneció con el sol fuera, y no tengo guardia.
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Ensordeciendo al silencio

Decían que estaba sola y no era cierto, estaba con sus dudas y su miedos donde le seguían momentos como éste.
Se sentía culpable… estaba metida en el agujero, se acostumbró a callar emociones, sentimientos, se encerró en sí misma en su cajita de cristal donde se ahogaba en llanto, se pellizcaba, se pegaba bocao en los brazos.
No daba crédito a lo que le estaba pasando, creía que aquello era una pesadilla y no podía despertar.
No quería que la acariciaran, disfrazaba su sonrisa.
Encontró un cuenco donde quiso saciar esa sed de vacío, vertía lágrimas de sufrimientos al recordar a su tesoro.
Le arrancaron las caricias de sus manos y le robaron su sonrisa, nadaba en la pobreza de sus soledades; allí estaba... en el parque, pensativa, ensordeciendo al silencio.
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Anhelando recuerdos
Mama, que palabra más bonita y que bien suena, se me humedecen los ojos, sólo recordando tiempo que ya pasó…, y que no volverán! Aquellos cuentos de la caperucita y el lobo, o de los que yo misma me inventaba, aquellas nanas que yo les cantaba, y que hacían el esfuerzo de no cerrar los ojos pá que no dejara de mecerlos. ¡Ay! !¿Cuánto daría yo, por tenerlos de nuevo en mi regazo? !!Por darles de mamar de mi pecho! y ver sacar los deditos de los pies, de los barrotes de la cuna?
Por esos saltos en la cama, por esas protestas de las comidas, …-que sino me gusta esto, que si no me gusta lo otro, que porque no pones esto, que porque no pones lo otro….!Ay! cuánto extraño sus ojos, sus protestas, sus juegos, cuánto extraño ese beso, y ese abrazo que apretabas los labios, y me decías…. ¡Ay mami,! cuanto te quiero cógeme en brazos
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Tengo en mi ropero un vestido que hice hace ya años. Siempre lo tenía puesto, ahora, no me lo puedo poner. No es que me quede chico, es que no le gusto a él,
se me incomoda tanto al cuerpo, que tengo que dejarlo por imposible.
Lo máximo que puedo hacer es mirarlo todos los días, porque es precioso.
¡Si lo hubieras visto, cuando me lo hice!
! Con que ilusión y con cuanto trabajito…!
Se me estropeo la tela,
Y tuve que ir buscándola por todas partes, hasta que la encontré.
!Si me tuvieras visto estos años atrás con el vestido!
se asombrarían.
Ahora estoy vieja, pero el vestido que yo hice cada día que pasa, más bonito está, porque es moderno y vale lo que no hay en los escritos.
No me deshago de él por nada del mundo aunque se incomode conmigo
así, cuando tengo la necesidad de abrazos como
ahora, me siento en mi mecedora y pienso… la ilusión que puse, y lo mucho que quiero a ese vestido
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[h=2]Quisiera ser solo,una niña[/h]
Madre hoy necesito de ti,
necesito que me abraces,
necesito que me acurruques.
que me mimes,
que me beses.

Necesito ser niña,
tu niña......
la niña de antes
y olvidar por un momento
que soy madre.

Quiero que me hables
que me cuentes......
¿Como era yo antes?
Cuentame madre,
cuentame

Dejarme soñar un rato
echada en tu regazo
quiero que se pare el tiempo
quiero que el reloj se pare
quiero..... tirar la llave​
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Melancolia en el atardecer

El sol va escondiéndose detrás de la colina atravesando los campos silenciosos y vacíos, el aire ni mueve las hojas de los árboles esperando la noche y yo, aquí con mi melancolía.
Qué tristes son los atardeceres cuando el paisaje se apaga.
¿Por qué será que deprimen tanto?
Los recuerdos me invaden. Allá en el cielo un punto empieza a brillar con intensidad dándome las buenas noches, mi lucero. Cierro los ojos y se me viene ese olor a jazmín dándome besitos en la mejilla, lo noto. Y me enternezco…, siento latir mi corazón deprisa queriéndolo coger y tenerlo denuevo entre mis brazos, pero no puedo…
Ahora estoy bien y no debo bajar la guardia, debo seguir así, cuidando de mis rosas, después de tantos sinsabores me llegó el momento. Ahora están en sus apogeos en las idas y venidas, queriendo conocer todo, todo les gusta, todo es un disfrute se divierten, ríen a carcajadas, son jóvenes. ¡Cómo me gustaría llevarlas a sitios hermosos…!, al teatro, a museos, a los mejores restaurantes, viajar, conocer sitios hermosos, pero no poseo ese oro valioso del dinero, la vida es injusta, “nadie da duro a real”… (como decía mi padre). al contrario, te quita, llega una mañana y se lleva todo aquello por lo que tanto has luchado y has querido. Todo lo que tengo, me lo gané con el sudor de mi frente (aunque es una frase ya dicha), es así, lo que tengo bien ganado, casa, hijos, hasta la casita blanca que todavía estamos haciendo. No puedo ni podemos darles eso, porque no poseemos caudal suficiente para esos placeres, nos cuesta llegar a final de mes llevando por delante esa ilusión de esa casita blanca para retirarnos cuando seamos viejecitos.
Pero como ya he dicho antes, debo seguir y no bajar la guardia con mis rosas, es el momento de luchar más que nunca por ellas. No quisiera cerrar los ojos sin disfrutarla a esa casita y vernos rodeados de los brotes de nuestras rosas, con un pequeño jazmín en nuestro jardín.
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"Te necesito"

Como tantas otras veces.....te espero a que regreses
espero un beso tuyo, un abrazo, o sentarte a mi lado y que me cuentes.
Sin embargo, llegas callada y te acuestas, lloro callada, en silencio,
y me hago mil preguntas, y no hallo respuestas.
Necesito sentir, tus besos, tus abrazos, necesito que me digas que me quieres, necesito que me cuentes tus cosas, tus problemas, necesito sentirme MADRE.
Necesito que me digas que me necesitas, aunque sea mentira…
Te abrazo, y me retiras,…..siento que no me quieres, veo en tus ojos tristeza, me partes el alma, quiero…… que me trague la tierra.
Me siento hundida como madre.
¿Tengo que esperar a que seas madre para que te des cuenta?
¿Por qué tengo que esperar? Es que no te das cuenta que me haces sufrir?
Eres mi hija, te tuve en mi vientre, saliste de mis entrañas.
¿Por qué tengo que esperar?
Dime solo…”TE QUIERO MAMA”
No sé, si leerás esto, pero si ha sido así, ponte una mano en el pecho y oirás tu corazón latir... UN BESO
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Como siempre…, me quede esperando a mis Rosas,
pero esta vez esperándolas me quede dormida,
y una de mis Rosas, la “ROJA” entró sigilosa.
Cogió el cubre cama y me tapó hasta la barbilla,
noté que alguien me tapaba
pero no quise que notase que yo la miraba de reojilla.
Silenciosa, a oscuras, agarrándose a la barandilla
subió las escaleras y se metió en su bohardilla,
yo la escuchaba…
caminaba en la planta de arriba
mientras dos lagrimones gordos a la paz me caían,
quise subir, abrazarla y decirle….” Hija te quiero”
pero, me frené y comprendí que aquello que hizo..
otro día me lo haría.
La estuve escuchando hasta que noté
que se quedaba dormida.

La otra de mis Rosas, la “ROSA”, la puerta aún no la abría,
Seguí echada en el sofá con el cubre cama con que mi Rosa Roja
me taparía.
No sé qué tiempo pasó hasta que escuché
la llave en la cerradura,
me quede quieta haciéndome la dormida,
escuchaba como se iban acercando
silenciosamente esos pasos
al sitio donde yo estaba haciéndome la dormida,
me besó y me rozó la cara con sus manos frías ,
era mi otra Rosa la ROSA que yo esperaba.
Me hablaba y me contaba todos sus andares sin necesidad de preguntarle…
¡Ay mama!¡Que bien lo hemos pasado!
¡Si hubieras visto donde estuvimos!
Un día os llevaremos a ti y a papá,
pá que recordéis aquel sitio …
donde tantas y tantas veces fuimos
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Quise salir de casa a airearme un rato, paseaba y de lejos se escuchaba un griterío de niños. Había un colegio cerca. Me asomé a la cancela, vi niños pequeños y también zagales que jugaban a la pelota, noté que uno de ellos estaba apartado, haciendo gestos extraños con las manos, estuve un rato mirándole… me gustaba verle, me hacían reír sus gestos, me preguntaba pa mi misma… ¿Qué estará pensando que en su hora de recreo no la comparte con nadie? Fue entonces cuando levantó su vista y me vio al otro lado de la cancela, yo sonreí, esperaba que me devolviera su sonrisa, pero él …no me la devolvió, comprendí…. que me veía extraña, intrusa, que no necesitaba mi presencia. Estaba en su mundo… Cuento esto, porque esos gestos igual los hacía mi padre…! Qué cierto es, que nacemos niños y volvemos a ser niños a la vejez!

Tenía Alzheimer y estos días se negó a comer, sabía que si no comía se iría más pronto, tenía los días contados.
No queríamos ingresarlo, queríamos tenerlo en casa. Hasta el último aliento lo pasé con mi padre.
Ese día, llegué a morir sin morir, un dolor persistente se alojó en mi pecho, mi cabeza no parecía hallar reposo sobre mis hombros, los recuerdos me pesaban y allí estaba frente a mí, con su profunda mirada. Notaba que se alejaba… y en esos momentos de luz me miró, hizo un gesto como queriendo que le cogiese su mano… la apreté junto a la mía, lo besé y le dije: - papá te quiero.., volvió a mirarme, le salieron dos lágrimas en forma de besos que en mi mano cayeron silenciosamente y un quejío de ese gorjeo de su canto .....se notó en el aire. Cerré sus ojos con las caricias de mis dedos y quedó dormido… en una lejanía oscura del recuerdo.
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Tenía puesto los auriculares, escuchaba música con los ojos cerrados. Después los abrió y miro el video que estaba puesto. Estaban jugando y empujaba a su hermana columpiándose. El cabello le caía hacia atrás y hacia delante, su pelo castaño estaba más largo de lo habitual. Era verano unos años atrás. Ella la miró. La cámara se acercó a su rostro, que en aquel momento estaba de perfil y, sin querer una lagrima resbaló por el rostro, no sabía si el dolor se lo provocaba el recuerdo de aquella filmación que había realizado ella misma desde aquel terreno de la casa cuando todavía era una niña o el hecho de que desde entonces todo se hubiera detenido. Roch no había vuelto a ir aquel sitio. Aquel disfrute había quedado a un lado, olvidado .Como un regalo sin abrir, como un beso nunca dado.
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Una madrugada le vio llegar tambaleante. Tuvo que desnudarle y acostarle. Al día siguiente le costótrabajo hacerle ver que había tomado, volvió hacerlo al día siguiente, se lo negó. Se marchó dando un portazo. Tardó unos días en aparecer, demacrado, sucio, roto. No le preguntó dónde había estado, porque sabía a sabiendas que no era otro sitio que aquel del refugio…, que los dos levantaron con puntillas y tablas. Lloró en sus rodillas mucho tiempo. Anticipó vacaciones y se dedicó a él en cuerpo y alma, lo afeitaba…, lo mimaba como si fuese un niño chico y desamparado que había perdido lo más grande que había tenido y que ella le había dado.
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