En mi barrio hay un tango
colgando en cada esquina.
Un camino hacia el barro
de la desolación.
Son tantas las sonrisas
que se llevó la vida.
Y el olvido es un codo
marcando el mostrador.
Un botija descalzo
mangueador de monedas.
Se acerca sigiloso
y se sienta a escuchar.
El abrazo de amigo,
el coraje del llanto.
La vejez de los años
que ya no volverán.
En una radio añeja
las penas se derraman.
Entre pampa y la vía
se perdió la ilusión.
Sólo queda en la noche
una sombra en la esquina.
Y en un rancho de lata
rezonga un bandoneón.
colgando en cada esquina.
Un camino hacia el barro
de la desolación.
Son tantas las sonrisas
que se llevó la vida.
Y el olvido es un codo
marcando el mostrador.
Un botija descalzo
mangueador de monedas.
Se acerca sigiloso
y se sienta a escuchar.
El abrazo de amigo,
el coraje del llanto.
La vejez de los años
que ya no volverán.
En una radio añeja
las penas se derraman.
Entre pampa y la vía
se perdió la ilusión.
Sólo queda en la noche
una sombra en la esquina.
Y en un rancho de lata
rezonga un bandoneón.
Última edición: