IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Envenenado
en la cornisa de la incertidumbre,
decidiendo entre morir o despertar
de este sueño roto,
como péndulo oscila mi corazón,
bombeando el dolor del mundo,
exprimiendo por cada poro
la sangre del suicidio imperecedero,
infinito se vuelve cada segundo,
y la eternidad en el edén
se diluye por sus cauces,
volviendo a donde el fuego prevalece,
del cielo al infierno,
la lluvia nunca deja de caer.
en la cornisa de la incertidumbre,
decidiendo entre morir o despertar
de este sueño roto,
como péndulo oscila mi corazón,
bombeando el dolor del mundo,
exprimiendo por cada poro
la sangre del suicidio imperecedero,
infinito se vuelve cada segundo,
y la eternidad en el edén
se diluye por sus cauces,
volviendo a donde el fuego prevalece,
del cielo al infierno,
la lluvia nunca deja de caer.
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