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Camino este junio
y la luna llora pétalos de junio
entre hojas amarillas que anuncian
el nacimiento del invierno
y el frio envuelve con sus brazos
a esa chica de mirar azul
que observo llegar
a la plaza desierta de palomas.
Esa chica de pelo oscuro, ojos achinados y sonrisa dulce,
esta pirada, borracha y fumada
y se pone a cantar, a gritar, a bailar y saltar
mientras suena un rock en el supermercado.
Me dormí en el cine a mitad de una película de terror
y al salir de allí fui a caminar por el centro
y de pronto me atrapó ese tremendo mareo
y tuve que sentarmé en un banco de la Plaza Pingles.
Al rato llego un borracho al que le entendí solo la mitad de las palabras,
lo único que...
Sobre la calle desierta,
esperando que un auto pase
y evite chocarme.
Bajo el rayo
silbando musiquitas
y ansiando que aparezcas
por el delirio del barrio
y me hagas sentir gorrión.
Esa mujer camina hace horas por toda la ciudad,
ya recorrió miles de barrios
y miro los jardines poblados de flores poderosas y delirantes
como su cuerpo desnudo bajo el farol de la noche
con música romántica a todo lo que da.
Vio plazas arboladas con gorriones
Que no paran de trinar,
y...
Estaba perdido entre la lluvia,
empapado como un perro callejero;
de pronto paso un hombre
fumando un cigarrillo mojado,
el humo que largo su boca
eran gotas que regaban la noche
y la calle se volvió río.
Horas después, seguía perdido bajo la lluvia
sin embargo apareciste volando
y...
Emborráchate bajo el sol y la luna,
en medio de la tormenta,
con el viento y la lluvia
el cantar de los pájaros
y el vuelo de una mariposa,
emborráchate con un poema
y con el río, la arena, el frío y el calor,
emborráchate con las flores
y el ruido de una hoja del árbol
y al final con...
Voy a tomar un vino tinto con la luna,
luego nos iremos a bailar
por las pistas de fuego de las calles
bajo otras lunas borrachas por el vino tinto,
entre la música que brotara de las estrellas.
Sonriendo por el viento
mientras tus pies caminan las aceras
y alguien grita y canta
desde una casa gigante
y rompe los cristales de espejos y ventanas,
generando ruidos violentos
que terminan con el sueño de un gatito
que dormía feliz, acurrucado en un hermoso sillón.
Paseando en el parque
con el delirio de mis pies
y el perro que ladra
y levanta su pata
para regar el árbol
silba frente a las flores silvestres
y canta mientras pienso
en tus ojos de miel.
El día esta frío y soleado,
los viejos salen abrigados a pasear por la calle
para no estar encarcelados en sus casas
y sentir la libertad de la mañana
repleta de pájaros azules y niños que juegan
en las hamacas y calesitas de los parques.
Observo el sol rojo delirante
irradiar poesía desde aquel cielo
que flamea sin cesar, como bandera.
Abajo el pasto sonríe,
como una calle vestida de verde
y crecen laberintos de flores
y mariposas con pinta de abejas
que suben por un caminito del aire.
Calor en la oscuridad
con silencio de chicharra
y luciérnagas de focos apagados
y una luna que no deslumbra.
Aquel viejo intenta cruzar la calle,
esquiva los autos,
esquiva los perros que ladran a las motos
y así llega a la acera de enfrente
y fuma entre la música de la noche
y la luna...
Entró al ascensor
con una caja de bombones
y flores para su chica
que lo esperaba en el departamento.
De un segundo a otro el ascensor se detuvo
y comenzó a gritar
sin embargo nadie lo escuchó
y quedo atrapado allí.
Las horas pasaron,
se le fue yendo el aire,
lo atacó el apetito
y...
En su patio un vecino
fumaba yerbita,
tomaba grapa
y escuchaba música heavy metal
bajo el sol rabioso y enfermo del mediodía
que acuchillaba la tierra y la calle.
Observan el cielo los ojos de una mujer delirante,
fascinada por un interminable arcoíris
mientras vuelo como una nave espacial
por un viento feroz que sacude con sus manos
los árboles que habitan las aceras
y abre a patadas las ventanas y las puertas
de las monstruosas casas del barrio.
Salgo a patear la calle
y me emborracho de frío
mientras nos abriga el farol de la luna,
los niños duermen arropados
y en la esquina los pibes sin sueños
revuelven la basura del contenedor
y en el jardín de tu alma
el fernet y el vino tinto
generan silbidos de bandoneón
para bailar y...
Un borracho juega al fútbol
con amigos imaginarios
a las tres de la mañana
en la Plaza Alberdi
bajo faroles radiantes
y árboles que crecen como tribunas
pobladas de gorriones.
Un hombre viaja eufórico en bondi
y el viento ingresa por la ventanilla
y acaricia su jeta
y afuera caen hojas secas
sobre la ropa de una mina que pasea a su perro
y allí arriba al cielo le apetece llover.
La chica sentada en el bondi
escucha música de otra galaxia
que escapa de su celular
y en las ventanillas
se dibujan gorriones y soles
con la sonrisa de su mirada
y el mundo se hipnotiza
con su ternura de mariposa
bajo esta tarde helada
mientras tanto sobre la calle
vuela el humo del...
En el bondi voy parado,
con un sol en la frente
que entró chiflando
por el vidrio de una ventanilla
y de repente entra por mis oídos
el sonido de un tanguito
con alas de bandoneón
y comienzo a bailar entre la gente
que mira sorprendida
como si fuera un borrachín
que está perdido entre...
Animales extraños en una plaza multicolor
con árboles rosas y azules
y hombres vestidos de verde o rojo
bajo la luna amarilla
que fuma el humo gris de la chimenea
de una casa adornada con flores violetas.
Anidan pájaros
en el esplendoroso jardín de tus senos
y en los árboles de tu risa
bajo un cielo diáfano
y anhelo susurrarte al oído
un delirante poema
que manó mientras transitaba
los arrabales rosarinos
entre la muchedumbre melancólica.
Voy a quemar la ciudad
con tu fuego,
voy a contaminar el río
con el veneno de tu aroma
y luego escribiré canciones
con los silbidos de tu corazón
para volar la cabeza de las almas
que andan pérdidas por ahí.
Perdido en el balneario la florida
con el aroma del río Paraná
que crece interminablemente
al ritmo que bailan sus aguas.
Perdido aquí estoy
con la arena entre los dedos de mis pies
y la sonrisa de la infancia.
Eran los años 80 del siglo XX,
volaban palomas sobre el parque independencia,
desde sus hojas los árboles iluminaban el estadio de Newell`s
y desde sus ojos sexuales habitados por pájaros de miel,
una niña convertía en poesía el laguito
mientras sonaban acordes de Piazzola y de Pichuco
y...
En la placita
brillaba el sol de la tarde
sobre hamacas y banquitos
y vos te sentabas sola y tranquila
a tomar mate y a jugar a las cartas
mientras aguardabas el tren
y un hornero picaba el barro
que dejaban las lluvias en las tardes de agosto
y luego sonreía entre las vías
y despacio...
Dos hojas caen
a los pies de un árbol
que tiene cuerpo de caracol
y sus ojos verdes
acarician el techo del viejo galpón
y mientras la lluvia cae
y el viento vuela,
tiñen el patio
convirtiéndose en pasto.
Los autos corren por el boulevard
y aturden fuertes silbidos de rock and roll
generando pogos en el alma
que nos llevan a volar
hasta estamparnos con luces del cielo.
Caracoles rondan el patio
donde el aroma del jazmín
se mezcla con perfumes de tu cuerpo
y de tu ropa limpia.
Una calandria come hojitas caídas
donde el brillo del sol se refleja
en los mares de tus ojos.
Tres pájaros miran el paisaje desde lo alto de una pared
luego saldrán a volar bajo el sol caliente
y como todas las mañanas
dibujaran flores en las calles del aire.
La mañana fue gorrión
en pleno vuelo
y vos subías al taxi
mientras las hojas caían
sobre la acera de casa
y los niños miraban el barrilete
agitado por el viento.
Tormenta en la noche.
De la luna
que silba un rock and roll violento
originando pétalos de lluvia
sobre los vidrios
y destrozo de árboles
en la ciudad.
El sol se refleja en la vía
cuando el tren aún no ha pasado.
El perro juega con la sombra
de una hoja que cayó.
La niña corre
tras los pétalos del gorrión
y alguien lee un cuento Borgeano
debajo del techito
y la mañana silba un blues
mientras vuelan sus alas de mariposa.
Corría sobre el borde de la pileta
mientras el agua rebalsaba,
el sol ardía en su corazón
y en algún sitio
esperando la noche
los murciélagos planeaban
lavar sus alas allí.
Ruidos de martillos zumban
destrozando la pared
y en la calle rebota el sol
sobre el cemento
y los vidrios de los autos
mientras vos paseas borracho
luego de beber la grapa
bajo una melodía de zorzales
que atravesaban el cielo.
Escala montañas del aire
la mariposa amarilla
y sus alas son manos
que envés de dedos tienen pétalos
y pretenden subir a un jardín del cielo
con su sensualidad de flor.
Las nubes renacen
tapan la vista del sol
y corren por el cielo.
Las nubes explotaran
para que caiga la lluvia
lave la calle,
alimente las plantas
y el río rebalse.
Las nubes esconden detrás de sus sábanas al cerro.
Besan con su color de paloma a los árboles.
Secuestran el sol
y lo guardan en la casa de una ciudad del cielo.
Ella lleva una boina en su cabeza
y esconde el fuego de su pelo.
Tiene una mirada que nunca deja de reír
y unos labios color manzana.
Entre sus pechos crecen ríos y flores
y sus piernas son callecitas.
Las palomas de la plaza
caminan entre mis pies
y luego realizan el vuelo
sobre mi cabeza.
Las palomas me boxean
con los puños de sus alas
y arrancan mis pelos
hasta colmar mi paciencia
bajo el sol del mediodía.
No sé qué pensará esa gente
que va con la cabeza gacha por la peatonal,
mira por todos lados y habla sola.
Unos ojos de sol observan asustados
a esos delirantes
que vuelan con su mente
fuera del mundo por otros aires.
2 de la madrugada,
mis ojos se están cerrando
y mi alma está cansado
de caminar el día,
escuchar a los pájaros,
regar el jardín,
mirar tus ojos luminosos
y escuchar el violín de tu voz.
por eso voy a dormir para soñar.
Iba por el distrito federal de México lindo y querido.
Perdido por el parque de la Colonia del Valle,
oyendo voces que salían de una iglesia
y el sol mexicano silbaba
y bandadas de gorriones danzaban
mientras una mujer que sonreía me guiñaba el ojo.
eran las 7 del amanecer
e íbamos por calle Laprida
tomados de la mano
y casi dormidos
pasamos de largo sin soñar
para continuar bailando y bebiendo
en un boliche de rock.
El cielo genera sombras
a través de las hojas
que iluminan la noche
silenciosa e invernal
mientras silban los autos
recorriendo Boulevard Rondeau,
ella bebe una cerveza helada
y los gorriones del día
sueñan en sus nidos.
Su mirada percibe el mundo
detrás de los anteojos
y su sonrisa es una flor
deteniendo pétalos en el aire
que se convierten en mariposas
agitadas por el viento como barriletes.
Tras sus anteojos negros
crece una mirada de miel
enloquecida por un sol que pasea
sobre el viento y el parque
con rayos de fuegos que arden
hasta quemar los árboles
que nos riegan a través de las hojas.
Un gato vuela entre las flores
y escucha música a todo volumen
para hacer pogo
a lo largo del patio.
Es heavy metal,
lo enojan las ramas
que caen de los árboles
y las hojas
que caen de la enredadera
y lo acarician
hasta que aparece una perra brava
que lo provoca
y él se pone molesto...
Llueves
sobre el patio
generando un río
y riegas mis pies
cuando camino la calle
y ella crece
parada en la esquina de casa
como un jazmín
y vuela
como una nave.
https://www.youtube.com/shorts/Ue4sBaihN1Q
“Hoy Frida pinta el cielo desde allá” Fito Páez
Silbando callecitas en el barrio.
Tejiendo nubecitas en el cielo.
Inventando jardines con flores de papel y sonrisas de colibrí.
Creando un río con tu mirada.
Creando en tu mirada un río.
Riéndome...