Resultados de búsqueda

  1. M

    el ratón interior

    De sombras llenas de telarañas oscuras, se nutrió su alma, alma que rechinaba entre rincones abiertos, balcones soleados, que no mejoraban la condición de su ser, la tristeza en sus entrañas. Ratón escondido, de penumbras sabedor, asustado del barullo, de la alegría exultante, de miedo, coraza...
  2. M

    azúcar en una tacita

    No hay que buscar al enemigo si a tu lado le encuentras, cuando te vuelves en el colchón y tu cara de frente te mira. Porque es más fuerte el odio, la ira, y el amor se diluye como azúcar en una tacita, a pesar de toda la literatura romántica que se publica. Un día revienta todo y no se sabe...
  3. M

    Ítaca

    Hilo a hilo se deshace todo, salvo la constatación de que todo se acaba, la destrucción del cuerpo, la soledad del alma. El sueño perdido de la esperanza, la comprensión, tan dolorosa, del irrealizable regreso a Ítaca.
  4. M

    Me miras, noche

    Me miras, noche, y no eres complaciente. ¿Qué he de hacer para que clemencia muestres? Sólo pido un sueño dulce, que me aleje de la vida, del despertar mohíno que el reloj anuncia. Lléname de olvido. Sé una escoba que borre, con eficiencia, con premura, los sinsabores habituales que la jornada...
  5. M

    Elegía a mi madre

    Quisiera decirte tanto pero tus oídos no son de esta tierra, y el aire será mi mensajero, la lluvia su recadera, que recojan mi declaración de amor, cuando se han clausurado las puertas. Fuiste generosidad y entrega, carácter algo infantil que se ilusiona con todo, que todo le emociona, sin...
  6. M

    Piti

    "Cuí”, “Cuí”, gritaba enérgica, con todas sus fuerzas, la amarilla ninfa, mientras llevaba el ritmo su alocada cabecita. Como un pato se identificaba, un pato testarudo, que además de esto por los codos cotorreaba. “Pato, patito", "Cotorro guapo, cotorrito”. su canción en bucle la ninfa...
  7. M

    la perla

    Sirenita de la trenza oscura de ojos verdes como selva esmeralda, en el fondo del mar solloza porque ha perdido su perla nacarada. - "¿Qué te pasa, niña apenada? ¿Qué dolor nubla tu mirada? ¿Por qué llenas más el mar con tus lágrimas desesperadas?" La pequeña miró al pez anémona y a través de...
  8. M

    La maldición

    Sombras del amanecer, recuerdos del ayer. Pálidos reflejos de luna; nieve que se derrite. Ciudades que se levantan; tristeza en la espalda que los días no espanta. Sobrevivir a fuego lento, lidiar con la rutina, que todo es lo mismo, igual; los momentos su pereza arrastran, que la apatía se...
  9. M

    el cervatillo

    En medio de un paraje, para él desconocido, andaba perdido un lobo. Hambriento olfateaba el rastro de alguna presa que por aquel lugar desprevenida pastara. Del hombre huía. Una partida de cazadores, día y noche, le seguían. Era una bestia brutal, cuya ansia de sangre nada podía saciar. Había...
  10. M

    ranatierra

    Llegada es la hora, en que el planeta perezca; que nada nos salva, aunque de ingenuos pequemos y creamos que cada uno llevamos un superman dentro. Si para nada bueno la humanidad se ha unido, si todo es hablar sin llegar a ningún objetivo, si tal es nuestra naturaleza, si no aprendemos con la...
  11. M

    en la mente

    Nada tortura tanto como lo hace la propia mente. Te encierra en un miedo sin forma, forjado de aire y temor, jaula que se cierra, asfixiándote en su interior. Y la llave, ¿dónde andará? No estará, matarile, en el fondo del mar. No hay necesidad de cerradura, de candado o similar; ella misma...
  12. M

    el cuento del erizo

    Cuando la primavera galopaba sobre un mayo deslumbrante, al sol sobre una ventana un gato su oreja se rascaba. Una mujer la puerta abrió; con la mirada lo buscó y con delicadeza al minino hasta sus brazos alzó. Cerca, todo esto era visto por un tímido y pequeño erizo. Contempló con envidia...
  13. M

    Infierno

    Créate un infierno que sepas sobrellevar, porque tu piel, tarde o temprano, uno levantará. Entre sus muros tus gritos alojarás, que serán silenciosos pues sólo tus oídos en la oscuridad, percibirán. Acostúmbrate a su olor, a ese fuego cortante que llamas no despide, a esa textura diaria que...
  14. M

    Amor de hombre

    Amor de hombre engaña porque no sale de las entrañas. ¿Acaso sabe querer aquel que sólo ve con sus ojos, que se encapricha de un envoltorio, de la belleza efímera, pero no considera la personalidad de la que dice que desea?. Todo se va cuando se pudre la fruta, y el sentimiento muere cuando...
  15. M

    la noche está triste...

    La noche está tan triste desde que la nave partió, sin timón, sin rumbo, destino o dirección. Embarcada en una caja, de pino construida, arribaste a tu final morada para quedarte bajo la losa, silenciosa,por siempre callada. Tán sola quedaste allí, bajo el cielo de mayo, que ya no habrá...
  16. M

    Todas las cosas...

    Todas las cosas tienen su alma, incluso las más pequeñas, insignificantes, vanas. Almacenan en su superficie las emociones que emanaron de los que fueron sus dueños: tal vez agradables, deliciosas, como sonrisas en jocosa madrugada; o tristes, tal como lágrimas por el infortunio arrancadas...
  17. M

    Itaca

    Hilo a hilo se deshace todo, salvo la constatación de que todo se acaba, la destrucción del cuerpo, la soledad del alma. El sueño perdido de la esperanza, la comprensión, tan dolorosa, del irrealizable regreso a Itaca.
  18. M

    El Pueblo del Sueño

    En un tiempo demasiado lejano cuando el hombre no sabía de razas, ni tríbus, y formaba un solo grupo más o menos homogéneo, compartía la tierra con un grupo de seres, el "Pueblo del Sueño". Estos seres eran de formas, tamaños diferentes; extraños e inusuales para los humanos. Los había etéreos...
  19. M

    B´úfalo Rodwell

    Rodwell era un búfalo que a la pradera de su niñez regresó. Las gacelas, los antílopes, los ñus, las cebras, le miraban con sorpresa pues era una especimen que hacía volver la cabeza. Llevaba en el cuello colgada una pandereta, y en su espalda un banyo de color amarillo, junto con un par de...
  20. M

    oculta

    Quiero que mi nuca se erice con el pensamiento de tu presencia, oculta a los ojos del cielo, oculta para el olor de la hierba. Oculta tu silueta en el atardecer de niebla; pisadas invisibles corriendo por la acera. Quiero imaginar tu sonrisa al amparo de la luz de una farola de gas al volver...
  21. M

    radiografía de un ayer

    Fui tu favorita, la que de tu brazo se colgaba, la que reía las palabras que desgranaba tu boca, aunque sonasen a veces, vacías y falsas. Fui tu juguete querido, preferido de tu capricho, con el que te divertías con magnánima condescendencia, la que siempre en la esquina aguardaba, la que todo...
  22. M

    timbre

    Flor marchitada tus sueños. Alas que se rasgaron; tierra sin base, sin cemento. Susurros que recorrieron tu espalda pero que los oídos no comprendieron. No puedes levantar su sombra en el hogar en que se ocultan los pensamientos. ¿A dónde se fue su reflejo?. ¿A dónde el brillo de sus ojos...
  23. M

    oscura, pequeña

    Golondrina perdió su rumbo, oscura, pequeña, tembloroso su frágil cuerpo. No supo regresar a su nido, oscura, pequeña, y se escondió al abrigo casual de unos barrotes de hierro. Una mano la sujetó cuando el sueño la paralizaba, oscura,pequeña. No se resistió y dejó que la acariciara. Al...
  24. M

    el gusano

    Poderosos y mendigos, las mujeres más bellas, los hombres mas apuestos y gallardos, las inteligencias más claras, las más simples, santos, bandidos, mártires o inconfesos, en tu boca acaban todos, con idéntico trato, tanto si son reyes coronados, como plebeyos sarnosos. El gusano no hace ascos...
  25. M

    Soñando

    Soñé que te quería y se volvió realidad porque entre las sábanas siempre hay posibilidad que lo más irreal se pueda llegar a tocar. Las fantasías del sueño se despliegan en el horizonte, cabalgando sobre dos lunas semejantes a faros de coche. Y tus manos me tocaban como nunca mujer hizo; tus...
  26. M

    el hombre y las bestias

    Sobre el cielo las aves; sobre el suelo los mamíferos; bajo el mar los peces; arrastrándose sobre la tierra, los insectos y reptiles. Ninguno tan terrible, ninguno tan soberbio, como el humano que dicta, sin su consentimiento, a estos otros, su voluntad, su capricho. Destructor de todo, e...
  27. M

    boda paval

    El pavo y la pava real pronto se iban a casar. El parque estaba de gala; los preparativos zumbaban en el aire expectante. Las ardillas, las palomas, los patos y ánades los estorninos, algún gato vagabundo y los desenfadados gorriones, todos estaban invitados a la boda de Adanis y su novia...
  28. M

    caballito de madera

    Caballito de madera, con cerebro de serrín, le lleva a soñar con ser un potro de verdad, sobre la pradera galopar. Un vaquero con espuelas sobre su lomo se montará. Irán juntos a ver las estrellas y por el día vigilarán a las vacas pastar. A los indios conocerá; sus plumas al viento ondearán...
  29. M

    la solución de Helena

    Se enteró la cebra Helena de lo dicho por su cuñado, ese odioso Onofre, por medio de radio patio, que en la sabana estaba representado por las hienas burlonas y los parlanchines macacos. Enfadada, a su marido se llegó y en estos términos le habló: "¡Así que te han recomendado el divorcio...
  30. M

    el dilema de Menelao

    Menelao el león. andaba que bufaba, ¿y por qué razón?; porque su parienta los cuernos le ponía y eso mucho le afrentaba. "Esto te pasa", le decía Onofre, su quinto hermano de camada, "por casarte con ella, tonto capricho el tuyo; ¡con las leonas que había y te fijaste en "eso"!. Onofre tenía...
  31. M

    entre pájaros

    Y se fue el amor sin avisar apenas, y el halcón me dijo: "Algunas presas no deben ser cogidas". Y tu boca dijo "No" a lo que mis labios pedían y la alondra se rió y dijo: "Para ti ya está perdida". Y cerraste la persiana; la maleta tus manos sujetaban. La golondrina en el alfeizar cantó y creí...
  32. M

    osito preguntón

    Osito chiquito, de su madre se separó. Tranquilamente, en lo profundo del bosque se internó. Entre las ramas encontró a un ratón y a éste le preguntó: "¿Dónde estoy?, ¿Qué nombre tiene el lugar?, ¿Por qué las nubes están tan alto?, ¿Por qué el agua moja tanto?". Ante tantas preguntas, el ratón...
  33. M

    ¡A la porra!

    Ya no aguanto más. Veinte años a la porra. Ahí te quedas en el sofá; que te baile el agua otra. Como soy generosa, te dejo esta nota. Pero la jeta no te la quiero ver, porque perdería los estribos y la guerra no va conmigo. Ni un día de los que hemos pasado, unidos por el matrimonio, has...
  34. M

    perdidas

    Echo de menos tu rostro, a pesar de tu ausencia de mirada. ¿En qué país sin nombre te refugiaste? ¿Dónde hiciste tu morada que mi voz no te alcanzaba? En mi mano se encuentra el peine que no cepillará tu pelo; el gris con plata, en la tarde no relucirá; su tacto quedará en mi interior marcado...
  35. M

    volar

    Dame unas alas para elevarme al cielo aunque sean negras como las usadas por cuervos. Deslizarme blandamente sobre corrientes de aire, observando el mundo desde un punto distante. Cajitas de fósforos parecerán las ciudades; palillitos verdes semejarán los árboles. Dame unas alas blancas como...
  36. M

    Dexter y Cholo

    Érase un periquito que quería compañía, y no es que su amo no se la buscase pues al amigo que una vez se lo regaló, que criaba estas aves, le convenció un buen día para que le vendiese una pareja ideal, que a Dexter le conviniese. Éste, le presentó a varias candidatas que al entrar en la jaula...
  37. M

    no es lo mismo

    La luz se vuelve opaca. El ojo ya no capta, cansado de mirar, de los colores su cenit. La oruga no escapará de su delicado capullo; no habrá mariposa que sus alas despliegue. El sol es el mismo; el aire causa escalofríos; el mundo sigue girando, pero su ritmo es desigual, carece de equilibrio...
  38. M

    canción de cuna

    Canción de cuna sonó una vez para una niña que creía en cuentos, de hadas y fantasmas, en castigos y recompensas. Miraba todas las noches bajo su cama, pues temía que algo a través del techo, en su dormitorio, a la hora de dormir, silencioso se filtrara. Su costumbre era esa hasta que creció y...
  39. M

    aquelarre

    En el monte pelado, donde la hierba no crece, cubierto de piedras pequeñas semejantes a dijes, donde los árboles se secan y sus raíces se tocan, retorcidas, amargas, sin que fructifique, arraigue nada. Ahí, las brujas, con la luna manchada, se reúnen lejos de la mirada de los vecinos...
  40. M

    la luz se verá

    Pronto la luz se verá por entre las rendijas de la persiana entrecerrada. Mis ojos a los tuyos se enfrentarán. No hay oscuridad como la que refleja tu mirada, a mi lado, silenciosa, callada. No hay nada nuevo que decir, nada que nos aleje del vacío, de la rutina repetitiva, del cansancio de la...
  41. M

    alianza perfecta

    Una vez fuimos uno, o eso nos pareció. Compartimos la visión de una alianza perfecta, forjada desde el cariño, la comprensión, el amor. De eso ya no queda nada; la ingenuidad nos cegó. El amor no es para siempre y las novelas no hablan de lo que hay más allá cuando se baja el telón. No hay...
  42. M

    tres años

    Despierta, pequeño mío. La lluvia en pequeñas gotas, a tu cumpleaños ha venido y observa tras la ventana tu risa, cascabel de oro, sonido para el que no cabe olvido. Ovejitas blancas saltarán sobre tu cama y balando recitarán, las canciones que me han oído susurrar. Y tus ojos, ávidos de...
  43. M

    azúcar en una tacita

    No hay que buscar al enemigo si a tu lado le encuentras, cuando te vuelves en el colchón y tu cara de frente te mira. Porque es más fuerte el odio, la ira, y el amor se diluye como azúcar en una tacita, a pesar de toda la literatura romántica que se publica. Un día revienta todo y no se sabe...
  44. M

    Febrero

    Febrero se siente un mes discriminado. Tiene menos días que sus hermanos menores y que Enero, el primogénito de todos, el de las rebajas y fiestas, junto con Diciembre, a cascoporro. Por eso es rebelde e indisciplinado. Ya aguanta bastante para que además, cada cuatro años, un día le endosen ¡y...
  45. M

    pavo real

    Si hubo belleza, en esa frente despejada, hoy, mi antiguo amor, ni el tiempo lo recuerda, ni el espejo, confidente leal, de efímeras glorias pasadas. Si hubo burla en tu voz al rechazar mis maneras, pues todo para ti era poco y yo desmerecía en tu presencia, los años en balde no han pasado y tu...
  46. M

    perdí

    Perdí la brújula, el mapa que el tesoro mostraba, y aunque arranqué a puñados la tierra que me rodeaba, nunca los pude encontrar, perdidos en el limbo de las cosas pasadas. El agua que se extrae, la que te lava la cara, por entre los dedos escapa. A pesar de que los puños aprietes, nunca podrá...
  47. M

    Lázaro

    En la sima de tu pensamiento, encierra como prisionero irredento, la imaginación que toma forma, que araña como cristal cortante, que quiere salir a toda costa. Porque es locura, y tú lo sabes, cuando sus cascos sobre tí cabalgan, y hay un extraño que ante tí se alza, al que temes, y sin...
  48. M

    el ala de un gorrión

    Bajo el ala de un gorrión está la esencia de la vida. No hay maestro mejor que observarle sobre la rama cantar sin importarle si vivirá un año o un día. No se preocupará más que del momento en que está. No necesita para nada la filosofía; ni la envidia ni el odio tienen nombre para él; no sabe...
  49. M

    Ariadna

    Ariadna presentaba nueva exposición. La galería estaba más concurrida que de costumbre. Habían hecho acto de aparición por el recinto algunos políticos, y sobre todo, una pareja de actores de moda. Los críticos la ensalzaban y eso hacía que su ego creciera hasta niveles cuasi divinos. Pero ella...
  50. M

    Mundo condenado

    Frío es el polvo, que cubre lo que los siglos pisaron. Y sólo gritan sin sonido,las voces, que en el silencio se apagaron, en la quietud de la muerte, del mundo desolado. Por toda la eternidad, desnudo de su brillo, de su pasado glorioso, de las corrientes de agua, de las plantas, de las...
  51. M

    Mantis

    Era la flor más hermosa que en la primavera se asomara. Era el agua más clara y limpia que contuviese alguna vez agreste río. Era una sonrisa que una vez lució en la cara de un niño, capaz de conmover a Satanás mismo. Era una vida que buscó una utilidad, una forma de transcender a la rutina...
  52. M

    Sabor salado

    Es salado el sabor de tus mejillas pues lloras, lloras, sin saber motivo, causa, dolor o pena, que hace que seas fuente, sin que nadie tu agua beba. No sabes si esperar, ser juzgado por quien pase, a la vista de cualquiera, o esconderte , como animal herido, reticente ante la crueldad, que se...
  53. M

    Polichinela

    Polichinela de sonrisa triste, de atuendo de negros y morados lunares, en la medianoche del año que termina, cogió un hatillo donde recogía todo lo que con él huía. Ya nadie le necesitaba; su dueña, caso no le hacía; un juguete, viejo y anticuado, que ante los más nuevos, era ignorado y...
  54. M

    insoportable levedad

    Sólo necesita el aire que enciendan su genio; sólo necesitas tú enemigo al que enfrentarte, buscar una causa que defender, que te haga olvidar lo insoportable de reiniciar, al darse cuenta y comprender cúan leves son los momentos. El día borra la noche, la noche se traga al día; mis besos no...
  55. M

    Vanidad

    Vanidad, pájaro que siempre encuentra pecho en el que anidar. ¡Cuántas ansias por destacar! ¡Cuantos requiebros al aire por ser, por aparentar!. Buscar no ser la gota que forme parte del inmenso mar, sino la perla que brille destacando en la oscuridad. Por la luz brillante de una cerilla...
  56. M

    De retazos

    De retazos compondré mi alma, caleidoscopio de mil matices, lugar donde enterrar aquello que hizo daño, aquello inolvidable, aquello que fue mero sueño. En mis venas incrustado está el palpitante recuerdo, que forma parte de mi sangre, de la materia gris de mi cerebro, tu presencia...
  57. M

    El viaje de Atalán

    Atalán se despertó de repente. Había un ruido de voces que no se acostumbraba a oir en su hogar a esas horas de la mañana. Saltó de su cama, y como era normal en él, la curiosidad le empujó a espiar desde el pasillo lo que sucedía en el cuarto de estar. La señora Tobin, su madre, sostenía en...
  58. M

    el regreso

    Cantalejo de Veguilla, era un pueblo castellano con una población de dos mil habitantes, que crecía hasta los tres mil con la llegada del verano y las vacaciones estivales. Sus casas, de madera y piedra, lucían armoniosas gracias a las actitudes artísticas de un arquitecto local que antes de...
  59. M

    si se levantasen...

    Si los muertos se levantasen, sus manos se clavarían en nuestros ojos ciegos, que de nada nos están sirviendo, que ni siquiera al lado del peligro nos avisan. La rabia les inundaría; desearían arrastrarnos donde el fango y el polvo es vasto imperio de aquél que lo perdió todo. Todo lo que...
  60. M

    brillo apagado

    La estrella ya no brilla: su cálido esplendor se ha refugiado en el reino del recuerdo, donde el poeta la ha olvidado. A la luna, sus ojos ya no guiña, y sólo suspira por lo que el tiempo le ha robado, a hurtadillas, cuando estaba, absorta y distraída, con el silencio del espacio estelado...
  61. M

    jaque mate

    Los añicos del espejo sobre el colchón están esparcidos, y ya no hay reflejo que calentar pueda el palacio de escarcha que se ha alzado en el interior de tu pecho. De desidia, es hoy tu vestimenta, y lo que ayer amabas, en esta mañana no significa nada. En una partida de ajedrez, en un día a...
  62. M

    la ortiga

    La ortiga se clavó en los dedos y estos la destrozaron por su acción natural, llenos de rabia y de odio, Sin ella tener instinto de causar el menor daño. El mar destrozó la barca, con oleaje violento; los hombres quedaron yertos, ahogados contra la costa, pero no se hallará asesino que haga...
  63. M

    letargo

    Entre las hojas del otoño venidero, la tristeza hace un nido confortable donde se van destejiendo los sueños. El tacto del calor se va olvidando y el olor a chimenea va llegando entre nieblas perezosas y frías, a la vez que graznan los grajos. Melancolía es la canción que susurran las...
  64. M

    mira la rosa

    Mira la rosa, mira el clavel; coge la escoba, barre el dintel. A los patitos arrójales pan, a cortos pasitos te seguirán. Los peces se acicalan, sin peine, ni brillantina. Los sapos sacan su mandolina y en la charca todo es alegría: viene el verano, el frío se retira. Abre la ventana; la...
  65. M

    Y no queda nada

    Y no queda nada, ni una bujía por la que a través de su debilitada luz, rememorar la claridad de tu mirada. Y no queda nada que desde el silencio despierte el eco de las últimas sílabas pronunciadas. Y no queda nada en el temblor que te atraviesa el cuerpo, que te desnuda de todo calor o...
  66. M

    peregrino

    Cara y cruz de mi moneda, infierno que es mejor que el cielo; tus ojos no desvelan nada, pero lo prometen todo. Extraña criatura, llegaste desde más allá donde descansa el polvo, no se si producto de un ruego inconsciente o del más negro sueño que alumbró mi deseo. Pero, tus ojos oscuros...
  67. M

    Carlota

    Blanca como sus hermanas, indistinguible entre la grey, Carlota era una oveja del todo inusual, pues no se dejaba acobardar. Cuando el pastor las llevaba al prado, ella encabezaba el ganado; codo a codo con el perro, de raza labrador, se mantenía ojo avizor. Sus orejas levantaba ante...
  68. M

    la caza del ratón

    Gritos y ruidos de cacharros que sobre el suelo se estrellan, mientras un ratón huye de un escobazo certero. La dueña de la casa, intenta dominar su histerismo mientras se afana en golpear al roedor que en su harina se ha metido. “¡Vamos, gata haragana!. ¡Cumple con tu cometido!. Sal tras...
  69. M

    la duda

    Fue la duda la que por mi sangre circuló; acaso lo que hilo a hilo de pensamiento me cambió, pero no puedo verte como quisiera; tu imagen ya no es tan nítida, el eco de tu ser ya verdad no reverbera en la caverna de mi humanidad insatisfecha. Te perdoné desde el fondo de mi amor...
  70. M

    ojos azules

    Estefanía, (Fani para sus amigos) acompañaba de mala gana a su amiga Trini al despacho de una vidente. Como era el cumpleaños de ésta, había decidido hacer algo inusual, insistiendo en que Fani fuera con ella porque así sería más divertido. - Ya sabes que no creo en estas patrañas, Trini...
  71. M

    sin llegar la primavera...

    ¿De qué se construyen los sueños? De una mano que acaricia, de una esperanza que se levanta entre el desierto de la resignación cotidiana. De un beso que no se esperaba, de una palabra amable dicha por un desconocido cuando andabas perdido por callejuelas extrañas. De esa mirada perfecta...
  72. M

    en la lágrima

    En la lágrima se encierra la esperanza que no se fragua; En tus labios se encaraman las palabras que daño causan, regocijadas en su ácido sabor, esperando cualquier honda donde cargarlas puedas y al primer pecho indefenso que se atreva a confiar, con su fría furia atravesar buscando consuelo en...
  73. M

    piel

    Paloma cruza los cielos, como la obsesión tus pensamientos. Nunca tu mente desconecta, mecano incansable que en la culpa se recrea, que se lamenta al no poder como un nuevo ser emerger, como la serpiente cambiar de piel.
  74. M

    vino y rosas

    “Príncipe mío, dueño de mi espíritu cautivado, no te vayas a la guerra, que la sangre y el dolor harán que te olvides de lo que es para ti, sagrado. Todo perderá su sabor, incluso nuestros besos robados. No partas lejos de mí, pues si lo haces como muerto no sepultado, andaré por las sendas...
  75. M

    del revés

    No hay nada que no hiciera para que al revés las cosas sucedieran, que tus lágrimas sonrisas fueran como granadas sobre la mesa abiertas. Que la enfermedad no fuera más que una indisposición pasajera que se evaporara con gotas de lavanda rociadas desde una jarra. Que la muerte no nos...
  76. M

    tenebre

    Rechina el viento en el cristal; araña como si tuviera uñas. Suspira como si su alma perteneciera a un condenado que huyera atemorizado de las profundidades del averno. Echado sobre la cama, entre sábanas blanquecinas, te envuelve un sueño inquieto preludio de pesadillas que se enredan en tu...
  77. M

    cigarra y hormiga

    Las revoluciones se inician para, más tarde, abominar de sus efectos. Áquellos que la libertad enarbolaron, hoy sólo desean descansar a la sombra de un árbol sin ser molestados por ello. Las ansias de lucha, la edad adormece, porque al final, como la fruta caída, el tiempo lo pudre. Las...
  78. M

    Ártico

    Qué terrible el sentimiento que no consigue arraigar dentro, cuando uno quiere de más y el otro desdeña su gesto. El frío del Ártico sopla cuando tus manos acercas mientras él vuelve su cabeza ignorando tu presencia. A qué deidad implorar, qué consuelo aflorará para aquél al que se...
  79. M

    la yegüa

    La yegüa se pregunta donde estará su dueño. Ya no le cepilla el pelo, ni le da manzanas, ni le pone las riendas, ni la enjaeza,engalana, para las fiestas del pueblo. Ya no la saca de la cuadra, no la lleva al paso, paseando por la pradera contemplando el trigo granado, o en las noches de luna...
  80. M

    Matilde y Martín

    Era Matilde, Mujer apasionada y vehemente, Que vivía en una ciudad Allá en época lejana, Cuando se hacían torneos Y se batían a espada. Aspiraba a ser la dama De un caballero valiente, Que con sólo mirarla pudiera Entregarle su vida Y convertirse en su consorte. Suspiraba emocionada cuando...
  81. M

    rendición

    Como el aguijón del escorpión que clava su veneno simulando profunda espada que hasta la empuñadura se hunde en debilitada carne hambrienta de fé, arrastrando un dolor cuyo sabor a azufre líquido quema hasta el último rescoldo de esquiva razón, es este vagar, vagar , sin senda previa ni destino...
  82. M

    Princesa de tiempos remotos

    Princesa de tiempos remotos, sentada en tu tedio, observas a través de la ventana de tu triste y frío castillo, el paisaje que siempre es el mismo, Como estatua de mármol, como frío recipiente, pareces a los ojos de aquéllos que tienes enfrente. Pero dentro de la imagen del icono que...
  83. M

    Atalán

    En una madriguera, vivía una familia de conejos : la madre, era la señora Margareta Tobin; su marido, el señor Benjamin Tobin; y sus 6 hijos, Azazel, Azrael, Ariel, Asiel, Amiel, y Atalán. La señora Tobin era muy protectora para con su familia, pues siendo muy pequeña perdió a toda su familia a...
  84. M

    al final

    No habrá cohortes celestiales cuyos ángeles airados, sus trompetas toquen anunciando que ha llegado para nosotros, el final. Un día despertaremos, nos miraremos ante el espejo y no reconoceremos la imagen, hastiada, que nos devolverá la mirada, empezando así nuestra entrada en la nada. La...
  85. M

    la decisión de Calina

    La joven dama miraba a través del ventanal, con la mente confusa, pues esa misma mañana una contestación tendría que dar a la propuesta que su padre le comunicó, anoche después de cenar. Preocupada, bajaba las escaleras y apenas atendía las preguntas que su doncella le hacía. Entró en la...
  86. M

    como un volcán

    Era tan pequeña y frágil, pero con un volcán en su interior, que la impulsaba a conocer, a experimentar, lo que había a su alrededor. Sus padres, eran su dios, hechos de barro y flaquezas, pero nunca la importó porque cuando abría los ojos, les descubría con la mejor sonrisa haciendo frente...
  87. M

    de algodón rosa

    De labios entreabiertos por rítmicos ronquidos, escapó cual ráfaga de viento, pompa de jabón huyendo, de su onírico encierro. Orejas de conejo tenía, largas, enhiestas, de algodón rosa, bigotes de lince, ojos de tortuga aunque sin caparazón en su espalda erguida. Sus piernas de serpentina a...
  88. M

    He bebido...

    He bebido de la tristeza. Me he emborrachado con la amargura; me he sentido transparente, ser un ente sin sustancia, al que le es imposible aceptar la razón de su pesar: que has desaparecido del mundo, que ya no oigo tu corazón palpitar.
  89. M

    Trocitos de carbón

    Trocitos de carbón hoy son las ilusiones de antaño; la pleamar del desprecio en sus aguas las ahogaron. Pero una resurgió de lo profundo del fango y me hizo adorador de la huella de tus pasos.
  90. M

    arcos quebrados

    ¿De qué sirven las palabras, arcos que se quiebran, cuando quieren su blanco, su concreta diana, acertar?. Porqué voy a tener más éxito, si mis hechos no me ayudaron, cuando quise ante ti exponer mi verdad. En mi boca se silencian los deseos nunca llevados a cabo, sepultados con buenas dosis...
  91. M

    enigma

    Seguirás al sol en su camino hasta que la penumbra en su capa le quiera estrechar. Querrás descubrir el secreto que a la vista parece que está. Pero nada estuvo tan protegido; nunca lo que esconde a la luz brotará, porque aunque el tiempo se extinga o se detenga, jamás una lógica explicación...
  92. M

    la princesa Mirala

    En un reino llamado Castrion, en un mundo paralelo, había un rey de nombre Hickno que tenía dos hijas. Las dos eran hermosas, de cabellos rojos como una antorcha luciendo en la medianoche, piel como la nata y ojos azules como los lagos que existen en los paraísos soñados. Pero sus caracteres...
  93. M

    precauciones

    Marga caminaba por las oscuras callejuelas que la llevaban a su domicilio, en la noche oscura y cálida. Acababa de dejar a Inma y a las otras, a la puerta del bar “Canela”. No quería continuar la fiesta; a la mañana siguiente tenía que trabajar en el despacho de abogados del cual era...
  94. M

    rojo y con estrellas

    Ventosa era la tarde de mediados de noviembre. Un pequeño guante estaba tirado en el bordillo de la acera de una calle poco transitada. Sucio y mojado (había estado lloviendo hasta hacía poco tiempo), presentaba un aspecto abatido (si se puede aplicar este término a un objeto inanimado). A pesar...
  95. M

    Medusa

    Medusa, miedo no tengas de lo que pueda pasar. Soy tan corto de vista que confundo la fregona con mi hermana Caridad. Ese ha sido mi problema y que no tuviera futuro sentimental. Todas mis novias me dejaron no cumplido un mes, sin advertencia previa, sin sentimiento de culpa, como un...
  96. M

    la gran evasión

    Abril amaneció sobre una pequeña huerta a las afueras de Murcia. En ese instante, al abrigo de una col, el caracol Benito extendía sus cuernos para que los bañase un reluciente sol. Refunfuñaba consigo mismo porque su vecino, la babosa Basilio, llevaba varios días fastidiándole, comentándole con...
  97. M

    inocencia

    Joven princesa orlada con el candor de los 16 años, beneficiada por la naturaleza con las gracias que da la belleza, sueña, anhela, piensa, en el rostro que ha encendido su ilusión primera, en ese joven, mayor que ella, que en un banquete le fue presentado. En ese instante fue, como si...
  98. M

    Fénix

    Cenizas reconstruidas, rescoldos aun no enfriados, alas que se extienden buscando de los cielos el amparo. El Fénix vuelto a la vida; el mismo y a la vez tan distinto, recomponiendo el puzle de sus instintos renovados. Tan alto puede subir hasta tocar los astros, con su chillido que desgarra...
  99. M

    despertar

    Era la aurora, pero no podía despertar; aunque el día golpease mi cabeza no podría mi sueño abandonar. ¿Cómo alejarme si en él todo lo tenía, si por fin nada me faltaba, si de tu compañía continua, gozaba, en ese sueño de felicidad cumplida y que fue durante tanto tiempo demorada? ¿Podrían mis...
  100. M

    la verdad dormida

    El viento que sopla, el mismo que ayer nos susurraba secretos que al oído complacían, cuyo frescor, suave, nos reconfortaba, se ha convertido en viento airado que nos hiela, sin piedad, que arranca la piel, asesino cruel, de sueños y esperanzas. Dormido en las aguas de aquel estanque, cuyo...

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