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bellos cuartetos de tonos conceptuales. Cuida la ortografía (esta fiebre, este metal, este reclamo, estos bocados, (adjetivos no pronombres, y ahora según la academia ni estos pronombres se tildan). abrazos.
Las cajas que tenían sorpresas:
Berlioz o Carmina Burana, Joyce traducido
en sus poemas, muchachas en fotos desteñidas,
roperos con dos corbatas; y tu padre
deambulando por el único aposento.
Las muchachas que amaste y te dejaron,
los cigarros desteñidos que pedías,
una torpe contribución para...
A veces olvido
cuando eras Aurora
y si te dicen George los amantes
de un París con sus grises
y fracasos.
Recorro tus prosas y no sé
cuando eres más pequeña
o más grande que tus propios sintagmas,
a veces ignorados.
Y sé que recoges a un Chopin
vuelto piano en sus andanzas
de espasmos y...
He venido a buscarte entre fantasmas
donde un viento ineluctable
pasa llevándose todos los tejados,
las lápidas mordientes que inventaste
para decir que no podías olvidarla.
Sabías más de las sombras que pululan
enterrándose unas a otras
en un pueblo que solo supo soñar
otra quimera...
Dentro de un siglo,
irán por tus versos
a los campos irrigados de tu sangre,
donde quiso el pueblo ser el sujeto
de su propia canción,
ya no arrastrarán tus rótulas
por el barro de todo lo que amaste,
no dejarán en la envoltura tibia de tus brazos
que muera la esperanza
y seguirán...
No era aún la velocidad
el signo de los tiempos,
pero sí la bufanda en el viento
tu consigna en libertad.
Todo porque ya te amaban los poetas
mientras se dibujaba tu sombra
en la desnudez
de los espacios nunca pronunciados.
Tú significaste que el cuerpo
no necesita más que su presencia,
el...
Andan buscando tu biografía,
andan buscando tu muerte,
ya lo sé,
andan buscando tus amores…
Pero si lo tienen todo
en la intangible noche de tus máscaras,
en la mañana precisa de tu espejo.
Y yo si alguna vez
dije ser niño
mientras te leía, dejé de ser
solo quien creyó en tu Julieta...
Eres el mismo abuelo negro,
el mismo abuelo blanco,
salta tu ritmo yambó,
yambambé, Sensemayá.
Aquí estoy repiqueteando, isleño,
a ver si pasan el sarcófago doliente
de esta raza y usufructúan
la noche de tus tuétanos luctuosos.
Ya nadie sabe inglé como los mismos sires,
vas con Alejo, Ecué...
Fue fácil buscarte entre los anaqueles,
en los closets de ropa infantil desperdigada;
al abrir la refri develabas una sonrisa,
casi una mueca.
Al destapar la noche
colgaban calcetines húmedos a tu vera.
Se esparcía el estiércol de los niños
por entre los pasillos de tus palabras
ultrajadas.
Ya...
Reiniciamos los movimientos a ELLOS, del Altar de Desconciertos y seguiremos luego UNO A ELLAS Y UNO A ELLOS, y así sucesivamente...
Décimo quinto movimiento (a Juan Ramón jiménez, con un nocturno en la vitrola)
Y si solo después de escuchar
un nocturno de Chopin
se me antojase visitar la...
Nada ha pasado desde que migraron
las palomas de París
y las cuencas de tus manos.
El segundo sexo apenas revirtió su posición,
trepó por el amor más aire,
sostuvo el peso de su propio cuerpo
y que su entrega no fuera nunca condicionada
por dueño alguno.
En todo ello, tuviste un...
Gracias, Ropittella, por tu hermosa visita, abrabesos...habrán besos, o abrazosve.
Ciao.
gracias, Paco, por tu paso valiente (egusivo) por mis letras. abrazos.
Fuiste por todas las cuecas de tu pueblo,
por todos los amores,
por todas las promesas, por las latas vacías
que se atiborraban al lado de los pobres,
entonaste todas sus canciones;
a la cola: hermanos, hijos,
algunos ya sin huesos,
delante, el poeta de los antipoemas
que aún canta sus...
Después crecieron rosas, rosas,
entre tus manos lívidas.
Después crecieron, se desbordaron,
mariposas entre tus venas ávidas.
Crecieron los milagros
a tus pies de doncella enamorada,
doliente pasaste entre las frondas
dejando los caminos ateridos,
pero sembraste manantíos
que crecieron...
Ya recuperaron tu cuerpo río abajo,
ya lo depositaron en tu cuarto propio.
Ya vi que un día amaneciste
y eras mujer, y que tu propia historia
traspasaba en pocos trazos
varios siglos.
La mujer que fuiste, poco a poco,
fue atravesando los años de la postergación;
nunca encontraste olvido...
Que no te dejen sola ante la muerte.
Tú la cantaste y fuiste
solo el pájaro de la soledad cantando.
Tú descubriste velos que a las mujeres
anteponían
para mancillarlas luego, pero luego
cantaste a la muerte para que no retrocediera
cuando tuvieses que nombrar la vida.
La tibia que...
Gracias, Paco, realmente suele suceder que conocemos poco de otros países, y en el caso de Centro América, eso es fatal...nos falta la caja de resonancia de grandes países. Yolanda fue una gran prosista, algunas de sus novelas se perdieron, pero quedó la Ruta de su evasión, que fue una gran...
Andate, andate, Yolanda,
evadite, vete, sal de aquí,
no dejes que te impregnen de carroña,
no dejes que te manchen, que te pudran,
que deshagan tus huesos en la tinta.
Solo sé la entereza de tu desnudez
ante la aurora, imposible de amar
sino por el amor total.
Emprendé ya el camino de regreso...
Ya tu voz pasa por el paladar, áspera
sangra alcoholes insatisfechos
y no hay en el sostén óseo de la nuca
una canción que diga la diatriba
para esta patria sin duelo.
Sólo la matria canta, abuela que rasga
las cavernas del olvido.
Ponme la mano aquí, ya descascarada.
En la cadera, en el...
¡Cómo querías morir en tu país
de verdes y trágicas distancias!
¡Cómo, Maestra, querías venir a ver florecer
las florecillas y los niños que amaste!
Cómo querías, inteligencia de la esperanza,
venir y amar de nuevo a tus soldados pobres,
venir y acabar de una vez por todas,
de soterrar la...
Ya sé que muere tan lejana
“la que ame al viento” como tú, Alejandra,
aunque las paredes de los manicomios
no encierran tu fragmentada voz.
Sí, golpeaste “al viento
con tus propios huesos”,
huesos que brillan en la noche
para terminar el abandono
“que nadie comenzó”.
La niña y su traje...
Ahora viene tu amor deshecho
en las palabras, tu altivo fémur
disputando un lugar
contra el hábito de una avidez certera.
Las pastas viejas de tu biblioteca
caen sobre tu osamenta santa y mundana,
verdad
que no puede sepultarse,
música para ángeles terrenales,
piano, órgano cayendo...
Alfonsina, el mar no es una región transparente.
Los delfines solo saben volar
cuando el arco de tu amor los ha forjado,
los delfines aprendieron a jugar
cuando tu sed en soledad venció al olvido.
No des un paso más. El agua
fue inventada por tu sangre.
Eres ese líquido espeso
que se...
Gracias, Laila, lo que sucedía en mi país en la primera mitad del siglo XX no era un rechazo a los artistas o escritores en general, sino un visión patriarcalista que condenaba a las mujeres que sobresalían en el arte. Es decir, el reconocimiento a la mujer talentosa era muy difícil. Tanto...
Los tímidos centauros, Eunice,
los tritones acaso tristes
pasamos muchas veces preguntando
dónde están tus huesos malheridos,
buscamos por D.F. y San José,
por el golfo y las fronteras sumisas
de un poema surreal,
de una desbordada revelación
de andrajos y esmeraldas.
Eunice, tus...
Mi cuerpo lleva en sí todas las heridas.
Frida Khalo
Todas las heridas. Todas las heridas.
No te bastó la noche que levantó su anclaje
entre tu collar y la falda,
no te bastó el lienzo manchado.
No la pátina de acero...
PRIMER MOVIMIENTO (a Delmira Agustina, solo de piano a cuatro manos)
Tus huesos de cal y pólvora
vienen ahora a sustituir la estatua
que pusiste en tus versos
de niña mala.
Tus huesos de pólvora y sal
hicieron un cisne con máscara de hombre
y al fin copulaste
en la noche de todos los ojos...
gracias, "Pessoa", qué dicha que te ha gustado, tienes razón la noche surrrealista es bastante real y sucedió, ya hará otros que puedan ir a tu foro abrazos
En aquella su sala
no había más que el piso frío.
Allí nos sentamos.
Giselle Bellomi estaba entonces
como un sueño surrealista,
entre el poeta ebrio que hablaba
solo verdades tan desnudas
y un viejo Ricardo, cronista de esta ciudad
desordenada.
Muy cerca los casi imberbes poetas...
Conspiraba tu poesía como un rayo rebelde,
cuando llegaste a San José
enfundado en un sobretodo negro.
Otros veinteañeros te recibimos
entre las sombras de una noche de hermanos
ignorada.
No sabíamos que al regresar
ya no regresarías a esa patria,
a tu vamos patria a caminar.
Son tan cortos...
Perdiste los ojos pero no tu biblioteca
que siguió girando en su laberinto
hacia una luz difusa.
Se quebraron tus lentes
y el bastón de María Kodama
regurgitó la médula flotante
que siempre viaja al río de lo ineluctable.
Perdiste los ojos pero no las palabras
y seguiste en las orillas
dando...
Era una noche larga, lo sabías,
pero yo sé que hay paredes
hechas con huesos de hermano,
y Cristos que vienen a tu diálogo
y después no pueden sonreír,
milagros cotidianos y mujeres pequeñas
que te esperan haciendo el desvestido
de las blusas negras,
morenas argentadas que te llaman
para que ya...
Décimo movimiento. (A Rafael Alberti, habanera sin fe)
No, a ti no te dieron la muerte que pediste,
fue envejeciendo en el destierro
el marinerito en tierra, desterrado.
El andaluz andariego que regresó un día
en que los pájaros volvieron a silbar
entre los parques de Castilla,
no...
Tú que caíste igual que los viñedos,
tú que caíste como la República,
un hombre bueno con los huesos dolorosos,
necio en su bastón
jamás serás ridículo,
muriendo lejos de tu hogar
como cantase el mundo;
los Campos de Castilla lacerados
por la dictadura y el cómplice foráneo.
Acaso...
Octavo movimiento (A Calderón de la Barca, con calderón en los soles)
Después vinieron a representar
entre tablados nuevos,
tus monólogos…Vinieron ellos,
repitieron tu hipógrifo violento,
corriendo parejas con el viento,
con la muchacha llevando su caballo
al costado descampado de los...
Hay mucho talento, entre lo que se dice y lo que sugiere late un poema, un poco desmebrado, quizá requiera un trabajo de reingeniería, pero buen intento y sobre todo, lo 'primero, mucho talento, abrazos
Sétimo movimiento (A Luis de Góngora, allegro danzante en primavera)
Tres siglos después vinieron ellos,
desempolvaron la tumba, tus huesos
de palabras alambicadas. Yo los vi llegar
en la mañana de Madrid, cubriéndose
con sobretodos de invierno en ese otoño.
Pero tú volvías todos los...
Gracias, Lucevelio, cierto lo que dices, no soy muy seguidor de la poesía decadentista, pero entre ellos, hay fuentes para beber que arrojan luces desde la oscuridad, abrazos
¿Acaso eras tan vagabundo
como yo,
o como mi perro sin orejas?
Acaso tan loco
para decir tantas verdades,
para olisquear en el humo sucio
que no hay tambores
sin el resuello del diablo atrás,
que no hay más muertos
que los pieles rojas que no fuimos.
Es imposible tocar tu mirada...
Quinto movimiento (A Pablo Neruda, con barcarola in tempore inmortale)
Acaso las agujas de la tristeza
o la cicuta del traidor de Hipócrates
vencieron a Neruda,
y una tarde de holocausto en un hospital chileno
sumó sus huesos a su vinícola estancia,
a su bitácora de mares irrefrenables...
¿Pueden acaso las cuencas de esta calavera
mirar hacia el abismo de tu silbo vulnerado,
o auscultar los gusanos
depredando todo lo que fue memoria?
El tímpano es un huesillo – ¿acaso? –
que solo fingimientos blande sin el viento;
tú lo sabes, Miguel, con tus despojos.
Barro te llamas...
Cuarto movimiento: (con réquiem barroco para un tempo non recuperato)
¿No vendrán Garcilaso, Jorge Manrique,
Quevedo y su polvo enamorado,
con sus solapas deshaciéndose,
sus tabiques taponeados,
a cantar de nuevo el goce o el dolor,
mientras el viento sopla con su olor a mariposa
que...
Gracias, El Gitano, por tu bellísimo y enjundioso comentario, sobre el poeta que más admiro, tu comentario será de mi antología de comentarios, abrazos
Segundo movimiento (A César Vallejo, con adagio inicial a la Catrina)
¿Puede de pronto la catrina
en su traje y su sombrero,
pulular de nuevo entre nosotros,
pidiendo por clemencia que nos oigan,
que nos lean las lápidas, los epitafios,
los versos que sangraron
desde el esternón...
Inicio el compartir mi libro inédito REQUIEN DE DESCONCIERTOS
(HOMENAJES) ; la primra parte se denomina:
I DESCONCIERTO. (a ellos)
presento el breve poema introductorio y el primer movimiento dedicado a Federico García Lorca:
Obertura (con puzzicatto ma non violento)
No es la clavija...