SELECCIÓN DE POEMAS
REALIZADA POR EL JURADO DE MUNDOPOESIA.COM
EN FECHA 22.03.2008
(valoración poemas publicados del 13 al 19 de marzo 2008)
I.-PREMIO DESTACADO POÉTICA CLÁSICA
SERPENTINAS DEL TIEMPO
Regaré con mis sueños el jardín de jilgueros
donde invernan tus ansias y florecen las mías.
Y será nuestro encuentro colmenar de luceros,
como sierra plateada lloviznando alegrías.
Pintaré de amapolas la pradera escondida
y las aves silvestres trinarán generosas,
como ofrenda del alma tu canción preferida.
Y será primavera, perfumando de rosas,
de gladiolos y nardos, nuestra unión bendecida,
bajo un manto estampado por cien mil mariposas.
Volaré a la galaxia para hallar tus remotas
ilusiones perdidas en los nimbos del cielo.
Al final de la aurora, un sinfín de gaviotas
marcará la llegada de tu ansiado consuelo.
Y mis brazos abiertos como cruz de alfarero
bordearán tu cintura con sensual atracción
y esa noche curvada con la luna de acero,
llegaré ante tu puerta con mi nueva canción,
a decirte mil veces que te adoro y te quiero
y que tuyo es por siempre
mi senil corazón.
II.- POEMA DE LA SEMANA
INVOCACIÓN
No vengo en busca de
puntos cardinales
ni hay mentiras que se suspendan
de mis pechos
Ni la turba de llanto, gentío de sinsabores
viene a aprovecharse del pan
de mis ojos
No llego para expiar homenajes
ni el pliegue de estrellas afiebradas
de mi piel
Ni el fruto del carbón, ni la pisada
van a desenredar las picoteadas líneas
de mis manos
Por esto
por la patria que fui
de los abrazos líquidos
y la pulsión rogada en el altar de viento
Por esto
por ser hoguera
en los oleosos pórticos
del labio impostado de vida
Porque no hay rechazo que me asemeje
ni geografía sana, ni estanques en mi frente
Porque no hay un nombre todavía
que pronuncie mis pétalos sin arrancarme
un grito de rosa amaestrada
Por eso yo te invoco:
Amor
III.- MENCIÓN ESPECIAL
ME LLAMO ÁNGEL
Muchas ocasiones para no creer ni en el nombre;
eso perro, aquello hoja
eso otro silencio, lo de más allá vela
o canela incluso,
cenefa, sombra, oropel ...
Muchas veces nada sobrevive a su nombre
-Ángel, no te creo
no me figuro tu alma de viuda negra
tendrás que perecerte otra vez
es tu destino
tú lo escribiste con tinta mórbida.
A lo mejor has sido prisionero de un iluso gesto
un niño ingenuo y desdichado
que vive torpe por su nombre,
el nombre que se acrecienta
para ser aún más nombre
más impuro
más bruma que otra cosa.
Ángel; suena hueco porque suena a mentira
es porque son sólo cuatro paredes
y un ojo vendado
cuatro paredes y un lodazal sobre los hombros
cuatro muros de invierno y unas esposas
cuatro labios mugrientos
y un tiro entre la nuca, Ángel.
IV.- POEMAS RECOMENDADOS
A LO LEJOS
El viento del norte,
el que cruza los mares lejanos
ha encontrado nido en las ondas de mis cabellos,
en los hilos castaños que caen sobre dos
lunáticos ojos que te miran.
Te ví venir entre lunes y viernes
y las composiciones hibernaron en mi tinta el domingo,
nadie lo evitó, la pluma
ya no sólo escribe en movimiento, ahora
acaricia el paisaje de mis labios
y los sueños escondidos en mi cuello.
Figuras en el término de la inconstancia,
porque hoy a lo lejos es como ayer.
En las repeticiones que culminan en ando
y en tus noches de niño porteño.
Amaneces en los tramos rojizos del Malbec
permaneces en mi boca, ya no impido tu llegada
sólo me la bebo; solo.
...y aún en movimiento los días bailan tango
como ayer, aunque llueva, éste hoy no moja;
resbala y acaricia.
VALOR FINGIDO
En tiempos pasados, estos párpados melodramáticos
ya se hubiesen suicidado en una tómbola de penas. En el
percance de pensarme débil he perdido tanto tiempo y hoy
por fin me agoté.
No puedo más, lo dije tantas veces gritándome a el espejo,
no puedo más, lo dije
tantas veces y hoy por fin el sentimiento es palpable.
Quisiera volar, pero estos pies de cemento no
me llevarán a tus nubes.
Fue súbito y violento este arranque de valor, pero fue.
Yo no puedo escribirle más a Andrés, Santiago, Ernesto, Luis
o cualquier otro, pues mi pluma también está desgastada
y ya no entiende de ternura o pasión, de ilusión, de la irrealidad
de tu cara.
Que ahora viéndola bien tiene una mueca que claramente dice
en letras fosforescentes: soledad.
Ya no tengo telón para cerrar esta novela, en cada escena de invierno,
otoño y añoranza humillante; mis rodillas ya no tienen sangre.
Siempre has opacado mi luz, y hoy por fin, yo soy el sol.
En tiempo pasados, esta piel débil
ya se hubiese entregado a ti, pero hoy por fin,
te la quité, es mía.
EL TEMOR DE LA HISTORIA
Dios viene cuando le da la gana.
Entra al mundo y al hombre sólo cuando le place
y no le importa que le digas: «No vengas».
No oye consejos de nadie. Se mete a las prisiones.
Se goza en la cantina y sale del bar enterito.
Echa sus pláticas con quien menos lo quiere.
Se da nombre de granuja y predica el dolor
o el regocijo. Se alegra del que adquiere consuelo
en medio de la razón a ultranza, el vil racionalismo.
La fe se manifiesta cuando uno la comprende.
A veces, no sé cuántas, Dios es el terror manifestado.
Si el cura que lo predica es pedófilo, o villano
que esconde la sotana y folla con mujeres, El calla.
El no se mete al mundo por razón del majadero.
Los pendejos y los criminales delinquen.
Y el mal en el mundo sigue su explotación perenne.
Uno, sin embargo, descubre algún consuelo.
Tropieza y se va de bruces y, al final se levanta.
Uno dice que no hay dolor que dure para siempre.
La vida que recordamos es corta y se parece
a un mambo; hay tan hermosos abismos y placeres
que uno se tira por ellos, se ríe y danza.
Cuestión de inteligencia emocional que se midan
los riesgos; yo, en las páginas de un libro apolillado,
me encuentro un pasaporte de alegría
y voy con mis perdones, tan lirondo, cantando.
A veces la paz me la brinda un agudo siseo
de serpiente; a veces, por lo mismo, la tristeza
la desata el pájaro en la rama, sin nido, o me alcanza
un bolero, la evocación de algo extraño, melodioso,
la nostalgia perdida, el lloro de algo vivo
que está en los sumideros. Me compadezco.
La paciencia y la resignación culminan la miseria.
Desde los días de mi parto, comenzó el llanto
que hoy, sólo en ocasiones, escucho; se transformó
de llanto en hambre y evoluciona, en lamento
menos dolorosamente. Al fin, es desaliento, estrés,
porfía en rutinas muy poco deseadas. Al fin de cuentas,
por mucho o poco que haya sido, se dice adiós al hastío.
A veces me descubro menos infeliz y aseguro,
«no lo merezco». Veo a otros que padecen mucho más
y carecen de ojos y no ven otros bosques y piernas
que caminar no pueden ni explorar lo dulcemente dado.
Una linda mujer me quita las fatigas.
Una musa de carne y hueso me devuelve propósitos.
La dicha aún musita lindamente y me llama.
Esta es la paradoja. El dolor se alquimiza.
La piedra bruta tiene días para forjar el oro.
Esta es la fe por la que digo: «Aún podemos. Tras la sinrazón
que limita y desfigura, lo sublime da pálpitos, hay claros
en medio del olvero. Hay misterio de amor en arquetipos».
Pero es verdad. La historia asusta. Te jala los pies
y tú te cagas o te mueres de risa. Todo depende
del Dios que te da ventanas y de entrar por ellas
como luz en tus ojos.
En vano que le digo: No vengas.
No entres a casa. Estoy con mi desnudo lloro,
sin una frazada de fe en el centro de la cama.
El optimismo es un dios tan profundo que te crispa
los nervios cuando se vuelve dual y se filtra en la Maya
del rincón humano, el orden natural y el tiempo.
¿QUÉ MEJOR POESÍA?
¿Qué mejor poesía habrá que el beso
que tus labios divinos atesoran
como el oro que guarda en sus entrañas
la arena de los ríos, codiciosa?
¿Qué mejor poesía habrá en los libros
de los vates que sueñan con la Gloria
que una sola mirada de esas tuyas,
que iluminan la más tupida sombra?
¿Qué mejor poesía habrá que el verso
que he escrito para ti, los dos a solas,
con la pluma fecunda de mis labios
sobre el papiro virgen de tu boca?[
DÉCIMA NOCHE
Su incógnita imagen despejada
se reflejaba en el profundo azul del cielo,
en el atardecer del día,
en el anochecer del alma,
allá donde mil suspiros se funden
en una sola y eterna palabra.
¡Dios sabe cuántas noches en vela!
¡Cuántos pensamientos amargos!
¡Cuántas preguntas sin respuesta!
¡Cuántos sueños rotos!
¡Qué días aquéllos!¡Qué largos!
Sábanas de nubes arroparon su cuerpo,
el viento airado envolvió su cabello,
se oyó el lamento de un perro,
a lo lejos sonó un silbato.
La vida seguía monótona
a pesar de su dolor callado.
La cabeza se le quedó en blanco,
una lágrima suave caminó por su mejilla,
y pensó en su madre.
La infancia retornó a su memoria,
con sus risas alegres y sus sombras,
sus hermanos queridos,
sus compañeros y amigos,
todos sus sentimientos
fueron bienvenidos.
Su voz dulce entonó un villancico
de aquella música popular,
de su vasta y amada tierra,
de la más pura tradición oral,
con aires de folklore, fuego y candela.
A la luz del recuerdo se durmió en el llano,
esperando un futuro,
olvidando un pasado.
Tal vez nunca existió aquel incidente,
puede que su memoria inventara,
y de aquella manera amable,
simplemente le jugara
una mala pasada.
En el jardín de la casa centenaria,
un murciélago revoloteó
casi rozando su pelo,
olían aromáticas las flores
que derrochan fragancias
en las cálidas noches.
Sintió que la sangre volvía a sus mejillas,
sintió que el corazón recuperado
latía al ritmo perdido.
Se levantó despacio y silenciosa,
sonrió levemente y arregló sus ropas.
PARA EL FINAL DEL MUNDO
Para cuando venga el diablo
y no sea suficiente juntar fragmentos
de meteoros contaminados
para decirte cuánto te quiero.
Y las nubes sean plagas de langostas
sobre la yerba en los techos
de los rascacielos herrumbrados,
entonces un oso polar
extrañado de cómo llegó
al sótano en la casa
abandonada de un sicario,
se extrañará más
al pronunciar con raros vocablos
un te amo.
Y ese te amo será para ti.
Pero tú no lo escucharás
porque estarás dormida
en tu recinto de hielo.
Aún así aislados sucesos
se seguirán dando.
Evangelistas serán ahora
un bufete de abogados
que darán cuenta
de los pasos del diablo.
Pero el oso seguirá hablando.
Hablarán de sus milagros,
de la forma en que hizo
hablar a los mimos
y cómo dio de comer
a los ricos necesitados.
Pero el oso seguirá hablando.
Un luchador botará la toalla,
saldrá de la arena
y aceptará que todo este tiempo
no fue más que un payaso.
Pero el oso seguirá diciendo que te amo.
Mas tus palomas mensajeras
seguirán en el sueño congelado
y la reconstrucción de todas
nuestras pesadillas del pasado.
Argumentarán que amor es un raro vocablo,
y que palabras, sólo las inventó
para confundirnos Dios,
en sus partidas de ajedrez
con el diablo.
El oso podrá tal vez
zafarse de su embrujo
y parar de decir te amos
que se gastaran en sus labios.
Produciendo, antes de callar,
libélulas tulipán que irán a viajar
directo para morder tus brazos.
Y tu invierno se termine
y regreses con tu canto.
ME HE PRIVADO DE TI
A falta de ti,
por la privación que sufro
de tu voz,
tu mirada,
por tu simple ausencia;
agonizante me encuentro
aquí dentro de estas cuatro
paredes.
No es posible, que sin ser
nada te extrañe tanto.
Tal vez estoy exagerando,
y no deba darte tanta
importancia.
¿Quizás he desterrado
la razón?
¿A algún rincón lejano,
donde mi fatua mente
se mofa de mi ,
alimentado mi tormento?
Ansiando, redimirle
cual arquero certero,
liberando su flecha,
apuntando al infinito,
dejándole ahí, flotando
en el vacío.
La calma, que preside
es humillante, para un ser
carente de humildad.
Pero la ha encontrado
escondida, en la forma mas
bella y fulminante,
¡eres tú!
mi amiga,
mi confidente,
en las lagrimas,
y alegría,
en lo más bobo ó,
en lo más serio.
Tu esencia es lo
que busco,
una sonrisa
es lo que,
quiero.
ENTRE DOS SOMBRAS
La tarde se quiebra.
Hay una tranquilidad
profunda del cielo sobre
las aguas del mar.
Mi cuerpo envejecido
busca en la media luna
el color de un sueño.
En el lugar del deseo se
deshace un poema y es
como una plegaria en la
boca de la noche.
Ángeles nocturnos cantan
una canción de amor y
corro a tu encuentro.
Hace pirueta la luna entre
dos sombras.
Tu cuerpo y el mío se
bañan en una ilusión
azul.
Cierro mis ojos para no
dejar escapar la magia
deliciosa de tus besos.
¡Ya no tengo miedo!
¡No estoy sola!
YO CONFIESO
Yo confieso ante el hombre todopoderoso que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa de ser mujer.
Por eso ruego a ustedes hermanos
que interecedan por mí
hasta obtener su beneplácito.
Y prometo ante ellos creadores de las iglesias y la sociedad:
Nunca más pensar.
Aceptar mi condición de un SER discriminado.
No optar a cargos públicos que comprometan su dominio.
Fortalecer, generar y formar seres a su imagén y semejanza.
Atender con diligencia y humilad sus necesidades y deseos.
Obedecer, callar y negarme agradecida el derecho de existir.
Yo confieso ante el hombre todopoderoso
que seguiré pecando mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa de ser mujer.
Por eso ruego a las Marias siempre vírgenes,
a las Magdalenas arrepentidas,
a las mujeres de Lot convertidas en sal,
a las meretrizes, a las Juanas de arco,
condenadas y enzalsadas por el hombre y su historia,
que nos unamos en protesta,
negandonos sistemáticamente a ser:
Endiosadas, Castigadas, Repudiadas, Olvidadas, Condenadas,
Silenciadas.
No hay culpa, no hay culpa.....SOY MUJER
UN CANTO PARA EL AMOR
Y llegó a mí la musa placentera
A extraerme un verso improvisado,
Se clavó en mi pecho y un tanto anonadado
Me aposté a delirar en mi quimera
Ella fue apareciendo de entre telas,
Nítida como el cristal de las auroras,
Inmensa como la órbita que añora
Arrulladores cantos de acuarelas
Elevose entonces a mi estropeado seso;
Regia como deidad de los jardines
Exacerbó mi aliento a los confines
Su candor juvenil fue como un beso
Un deleite fugaz fue dedicarle
Nítidos versos para su alma frágil,
En su frescura mi pluma corrió ágil
Nunca dudó su tinta en elogiarle
Canté los versos en feliz ventura,
A su risa de marfil describí hábil;
No hubo plenitud, mi pluma lábil
Trastocó a desnivel su gran figura
Oleada de pasión perturbadora,
Deleita su mirada, su sonrisa
Enternece de amor y el fuego a prisa
Me quema el corazón a toda hora
Un carmín seductor hay en su boca
Jazminero de aroma embelesante;
Ella es encanto de mujer brillante
Rosa primaveral que en el edén se evoca
DEJARTE IR
Debo mi amor dejarte ir, aunque me muera,
doliéndome el alma de ti enamorada,
no deberé llorar, ni sentir quimera,
que tu imagen adentro, tengo guardada.
Déjame amor dejarte ir, como yo quiera,
con tu linda frente alta, mirando al cielo,
vete ahora amor, que ya el Señor te espera,
no voltees a verme en mi desconsuelo.
Déjame amor veré como en la distancia,
se ira perdiendo tu sueño que perdura,
Déjame mi amor. sentir esa fragancia,
de haber tenido yo, un sueño de locura.
Tomaré la blanca flor de terciopelo,
Emblema de nuestro amor por su hermosura,
La veré como muere sintiendo el duelo,
De ver perder de las dos su gran tersura.
Caerá del cielo nuestra gran estrella,
destrozada en mil pedazos por mí llanto,
y será su fin, tan fuerte como es ella,
que no quiero que veas este quebranto.
Y no me guardes mi amor, ningún resabio,
deja siquiera mejor
una sonrisa,
Que brotará en ese tan hermoso labio,
Prolongándome la muerte ya sin prisa.
Es este amor tan dulce e inigualable,
de su mano Dios, lo dio maravilloso,
nos lo entregó tan grande e inalcanzable,
que a los dos nos dio dolor, en vez de gozo.
Me arrepentiré, dejar que de regreso,
vayas volando, tranquila a tu morada,
canta a Dios, esa alegría como un rezo,
pues tu alma de mi amor, fue ya liberada.
Veré como tú, te alejas desde abajo,
volar no puedo tengo tan solo una ala
más correré tras de ti por un atajo,
esperanzado a ver si tu amor me jala.
Ya ve con Dios, de El es tu alma tan bonita,
vete hacia el cielo, volando ya segura,
que mi llanto por ti, linda criaturita,
irá tras de ti con toda mi ternura.
Mientras yo, iré a internarme en la espesura,
de negro bosque, escondiendo mí fracaso
desde ahí, ofreceré la última frescura,
del cariño inmenso, ¡Qué soltó tu lazo!